Seguridad

Récord de cárcel para un ciberdelincuente ruso: 27 años de prisión

Tras un arresto de película en 2014, Roman Seleznev pasará al menos 27 años en una cárcel norteamericana por haber pirateado dos millones de tarjetas de crédito.

Roman Seleznev ha conseguido ser protagonista de un particular récord histórico, y no precisamente muy honorable. Y es que este ciberdelincuente ruso va a cumplir la pena de prisión más alta jamás impuesta por un juez estadounidense a causa de un delito informático: 27 años de cárcel.

Seleznev (32 años) fue detenido durante las vacaciones del pasado 2014, cuando el hombre vivía a todo trapo junto a su novia a caballo entre Vladivostok (Rusia) y Bali (Indonesia). Un tren de vida milmillonario que no trataba de ocultar en absoluto: las autoridades norteamericanas encontraron fotografías suyas junto a coches de alto lujo o junto a fajos y fajos de billetes.

Todo eso se lo podía permitir tras haber ingresado al menos 17 millones de dólares procedentes de la piratería cibernética. Más en concreto, este personaje logró robar y revender los datos de al menos dos millones de tarjetas de crédito. Grandes bancos e incluso pequeños establecimientos, como restaurantes, fueron las víctimas de la piratería de este ciberdelincuente.

Aquí no se acaba la telenovela de Seleznev, quien se enfrenta a varios procesos judiciales: al juicio ya concluido en Seattle hemos de unir dos casos abiertos en Nevada y Georgia; además del intento de las autoridades norteamericanas de embargar todos los activos y bienes del polémico ‘hacker’.

Un arresto de película

Roman Seleznev creía estar a salvo de cualquier problema legal gracias a la pasividad de la justicia rusa (siempre que no atacara objetivos en ese país). También tenía cuidado de no viajar a ningún país con acuerdos de extradicción con EEUU. De hecho, el gobierno de Estados Unidos llevaba detrás de él más de una década, pero nunca pudo darle caza.

Su arresto tiene tintes de película de Hollywood. Corría el verano de 2014, como adelantábamos antes, cuando Seleznev y su pareja decidieron tomarse unas ¿merecidas? vacaciones en las Islas Maldivas. Se trata de un territorio sin acuerdo de extradicción con EEUU, pero el Departamento de Estado consiguió convencer a las autoridades locales para detenerlo y entregarlo a agentes norteamericanos, quienes lo llevaron en un avión a Guam y luego a una prisión federal en el estado de Washington, según informa The New York Times.

Una decisión que provocó las iras desde Rusia. No en vano, el padre de Roman Seleznev es parlamentario en ese país, perteneciente a la esfera más cercana de Vladimir Putin. Desde esa posición privilegiada se denunció este arresto como un secuestro e incluso se llegó a afirmar que todos los cargos eran una “mentira monstruosa”… pese a que el propio ciberdelincuente reconoció toda la culpa sobre los mismos.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.