Seguridad

La protección de datos en la era del Internet de las cosas

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Escrito por Autores invitados

El Internet de las Cosas trae una explosión de datos, junto con las preocupaciones de seguridad y privacidad. Necesitamos una normativa de actuación al respecto.

Si la revolución digital ha sido uno de los acontecimientos más transformadores de nuestro tiempo, entonces el Internet de las Cosas (IdC) está a punto de redireccionar la historia. Hoy 3.000 millones de usuarios de Internet están demandando contenido digital en cualquier momento y en cualquier lugar, y en múltiples plataformas. El próximo año se estima que habrá 15.000 millones de dispositivos conectados. En 2020 esa cifra llegará a 50.000 millones. Estos dispositivos incluirán más que simples smartphones y tabletas. Coches, sensores, e incluso electrodomésticos… casi cualquier cosa se ​​podrá conectar en la era emergente del IdC.

Con la oleada de nuevos dispositivos llegará una explosión virtual de datos. De acuerdo con IDC, de 2005 a 2020, el universo digital crecerá por un factor de 300 (de 130 exabytes a más de 5.200 gigabytes por cada hombre, mujer y niño en 2020). Entre hoy y hasta 2020, el universo digital se duplicará cada dos años.

Muchos de estos datos pueden beneficiar a la humanidad, mediante un desarrollo que cambie las normas del juego de la evolución de la tecnología de la información y de la economía global. Conectando grandes redes de ordenadores con dispositivos de uso diario que habilitan multitud de aplicaciones con un potencial increíble.

Imaginemos dispositivos médicos electrónicos que puedan monitorizar la salud de los pacientes y conectarlos de forma remota con los médicos para el tratamiento de condiciones que ponen en riesgo sus vidas. Pensemos en la utilidad de las redes eléctricas inteligentes para optimizar la energía renovable de los suministros. Supongamos que existen redes de sensores que puedan hacer que los automóviles de autoconducción sean una realidad o aumentar la seguridad de las escuelas y barrios con monitorización automatizada.

La gente ya se está beneficiando de estas tecnologías. Las empresas, los gobiernos y las instituciones educativas utilizan los datos para crear nuevos productos y servicios, generar eficiencias operativas, mejorar los servicios, e impulsar el crecimiento económico. Pero cualquier tecnología revolucionaria entraña desafíos. Consideremos la posibilidad de la introducción del automóvil, por ejemplo, y los debates que suscitó sobre el coste y la seguridad. Al final, la normativa de actuación resolvió las preocupaciones y liberalizaron el coche para que transformara nuestras vidas. Ahora necesitamos algunas “reglas del IdC.”

El reto de la privacidad y la seguridad

No es de extrañar que los reguladores de la Comisión Federal de Comercio (FTC) en los EE UU, la Comisión Europea y otras organizaciones estén observando problemas de privacidad y seguridad relacionados con el IdC. Las preocupaciones acerca de cómo los vendedores, compañías de seguros y agencias gubernamentales utilizan los datos personales y sobre la actividad criminal en potencia, conducen a graves cuestiones que debemos abordar a medida que las capacidades del IdC se amplían. La buena noticia es que rápidamente se están desarrollando soluciones a los problemas de seguridad relacionados con el IdC mediante los dispositivos móviles y el cloud computing, y un número cada vez mayor de normas y requisitos de seguridad que se están aplicando en el ecosistema de TI.

Sin duda, la protección del IdC, los datos y la privacidad son una responsabilidad compartida. La colaboración de la industria –no la competencia– aceleraría un apoyo del ecosistema más amplio mediante la alineación de los estándares actuales de la industria informática con el ecosistema de seguridad más utilizado del mundo.

He aquí un conjunto de principios comunes para mitigar las amenazas de seguridad, y a la vez, permitir que la innovación del IdC y sus beneficios crezcan:

• Los consumidores deben ser dueños de sus propios datos.

• Los datos pueden impulsar el crecimiento económico y ofrecer una multitud de beneficios sociales e individuales.

• No todos los datos son igualmente sensibles.

• Los consumidores deben confiar en cómo se utilizan, almacenan y transportan sus datos.

• La tecnología es una parte importante de la solución.

• Se necesita un marco de manejo de datos que clasifique los diferentes tipos de datos y estrategias de gestión asociadas para liberar el potencial del IdC.

Con estas políticas, los datos altamente sensibles, como los de la salud, los financieros, y las comunicaciones individuales, deben estar sujetos a requisitos de privacidad y de seguridad más estrictos que los datos que se han ofrecido voluntariamente. Por ejemplo, algunas personas pueden querer compartir información en Facebook acerca de sus preferencias de compra o en cuánto tiempo corren una maratón. También tienen derecho a esperar que sus direcciones personales y la información de sus tarjetas de crédito estén protegidos cuando hacen negocios online.

Al adherirse a estos principios y a un marco de manejo de datos, los responsables políticos pueden desarrollar normas que aborden las preocupaciones de seguridad y privacidad del IdC y, al mismo tiempo, asegurar que los beneficios sociales y económicos no estén restringidos. Aunque queda mucho trabajo por hacer, esta era del IdC ya está proporcionando enormes beneficios. Promete un cambio transformador en el futuro para los individuos y la sociedad en su conjunto.
Los autores de este artículo son Stephen Pattison, vicepresidente de Relaciones Públicas en ARM, y Steven Kester, director de Relaciones Gubernamentales para Norte América en Advanced Micro Devices (AMD).

 

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