Seguridad

¿Podría un hacker convertir un robot sexual en asesino?

Escrito por Marcos Merino

Un experto en ciberseguridad advierte de que son tan vulnerables como cualquier PC, pero se encuentran en una posición inmejorable para infligir daños.

“Con la inteligencia artificial estamos invocando al demonio […] es un riesgo para la existencia de la civilización humana […] es más peligrosa que el programa nuclear de Corea del norte”. Todo esto son declaraciones de Elon Musk, el CEO de Tesla, realizadas en los últimos años, ejemplos de un punto de vista que cuenta con crecientes apoyos a lo largo del mundo. Uno de ellos, el conferenciante experto en seguridad Nick Patterson acaba de poner sobre la mesa una pregunta tan extraña como inquietante: ¿Y si la primera inteligencia artificial que se alce contra su dueño y le mate no tiene el aspecto de un Terminator ni la voz de un HAL 9000… sino las turgentes medidas de un robot sexual?

Obviamente, el miedo de Patterson no es que estos peculiares robots desarrollen consciencia propia, sino que puedan convertirse en el objetivo favorito de los cibercriminales para hacer que ataquen a sus usuarios. Si lo pensamos un momento, tiene bastante sentido: son máquinas -tan vulnerables como cualquier otro computador- a las que se permite un insuperable grado de proximidad física a humanos que se hallan en una situación, por decirlo de algún modo, vulnerable. Incluso si el fin del criminal no fuera violento, hackear un robot sexual podría ser mucho más interesante (por la capacidad de captar imágenes o sonido) que invertir tiempo en el hackeo de móviles o PC’s.

Patterson, un experto tecnólogo de la australiana Universidad de Deakin, reconoce que todo esto puede sonar extravagante, pero avisa de que al fin y a cabo los robots usan también un sistema operativo (como el resto de dispositivos hackeables) y si permanecen conectados a Internet seguirán siendo vulnerables a los ataques. “Los cibercriminales pueden hackear uno de estos robots y obtener un total control sobre sus conexiones, sus brazos, sus piernas… y sobre cualquier herramienta que ellos puedan manejar, como los cuchillos. Una vez hackeado el robot, es el hacker quien tiene control total y puede transmitirle órdenes”.



Vía | The Sun

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.