Seguridad

¿Luchar contra el Gran Hermano con vigilancia descentralizada?

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Escrito por Marcos Merino

Se pone de moda el concepto de “Little Brother”: hay millones de cámaras en manos de los ciudadanos, apuntando también hacia quien ostenta el poder.

El “Gran Hermano”, el símbolo del poder establecido que todo lo ve y todo lo oye, arrebatando en el proceso al individuo su privacidad y con ella su libertad personal, es una figura de ficción creada por George Orwell, el escritor británico que tuvo que huir de los dos grandes totalitarismos del s. XX, en su obra 1984. Aunque durante algunos años a principios de este siglo, en nuestro país el término se popularizó como referencia a un reality televisivo, a raíz de las polémicas mediáticas sobre el espionaje de la NSA desvelado por Edward Snowden, la metáfora del Gran Hermano está recuperando su tradicional vertiente de denuncia política.

Lo que no pudo prever George Orwell fue el surgimiento y multiplicación del Little Brother. Como señala Techcrunch en un reciente reportaje, era lógico suponer que, ante la constante reducción del tamaño y precio de las cámaras y otros dispositivos de grabación, todos terminaríamos disponiendo de uno. Y de repente, las cámaras en manos de los ciudadanos se convirtieron en herramientas para nivelar el campo de juego en la pugna individuo vs Estado. Las cámaras apuntan ahora en ambas direcciones.

“Ahora existen apps como Stop & Frisk Watch, de la ACLU [Unión Americana por las Libertades Civiles], que puede grabar vídeo y enviarlo a la ACLU, o alertar a los usuarios cuando alguien cercano ha activado la aplicación para que puedan conseguir otro ángulo de cámara del suceso en cuestión”. Pero, la ciudadanía también tiene en sus manos otras apps móviles con potencial para ejercer de Little Brother: ¿Qué es sino Bambuser, la herramienta de emisión de vídeo en streaming usada en el Madrid del 15M o en Homs durante la guerra civil siria? Se acabó romper las cámaras como solución para impedir la difusión de las imágenes. Hasta la publicidad ha sabido ver (y aprovechar) al Little Brother:

Techcrunch proyecta el debate sobre Little Brother sobre el Caso Ferguson (la muerte del joven afroamericano Michael Brown a manos de un oficial de policía que ha reactivado los conflictos raciales en EEUU): “La confusión que rodea la dolorosa muerte de Michael Brown podría haber sido resuelta por Little Brother. No existe por desgracia ninguna grabación de vídeo clara que recoja la interacción entre Michael Brown y el oficial Darren Wilson”. Para esta publicación la vigilancia ciudadana no sólo tiene potencial para resolver tragedias como la de Michael Brown, sino también para disuadir a las autoridades de dejarse llevar por el abuso de fuerza o el racismo. La familia del fallecido llamaba hace unos días al pueblo estadounidense a unirse a ellos en su campaña para garantizar que todos los oficiales de policía del país salgan a patrullar las calles equipados con cámaras corporales. Un programa piloto al respecto, iniciado en Rialto (California) se tradujo en una reducción de las denuncias contra agentes del 88%, y el uso de fuerza disminuyó casi un 60%. Los sospechosos y testigos también mostraron mayor colaboración cuando supieron que estaban siendo grabados.

Imagen | Todd Huffman via photopin cc

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.