Seguridad

Los ‘bots’ y las estafas llegan a Tinder

tinderbots
Escrito por Marcos Merino

Esa persona tan atractiva que quiere ligar contigo en Tinder puede querer sólo tu número de tarjeta… y no ser ni siquiera una persona.

Desde que Tinder fue lanzado, allá por septiembre de 2012, su popularidad no ha hecho más que crecer. A principios de este año 2014, su base promedio mensual de usuarios activos era de 7,6 millones, de los cuales un 40% vienen accediendo a la app de manera diaria según los datos de la compañía.

Tinder es realmente una aplicación de citas bastante simple: primero se conecta a tu cuenta Facebook, metes tu edad, género y localización; luego, cuando aparezca la imagen del candidato o candidata sólo tienes que deslizar a la izquierda si no te interesa, o a la derecha si te ha gustado. En caso de interés mutuo, Tinder hace las presentaciones de rigor y nos abre un chat.

Pero la popularidad del servicio hacía que fuera mera cuestión de tiempo que empezaran a llegar los estafadores. En su mayoría la estafa se reduce a bots que empiezan una conversación para “colarnos” enlaces a sitios que nos piden datos personales (usualmente, número de la tarjeta de crédito) o que nos registremos en alguna web (hace unos días, por ejemplo, se detectó una campaña para promocionar el juego Castle Crash a través de bots), pero en otros casos podríamos estar ante ingenieros sociales que se han informado en las redes sobre su víctima. Que no cunda el pánico, siempre y cuando nos ajustemos a unas reglas muy simples:

Aprendamos a detectar perfiles falsos

Tinder muestra los candidatos seleccionándolos en base a una distancia máxima con respecto a nosotros. Pero no debemos olvidar que la localización puede ser falsificada: no te fíes de alguien sólo porque diga vivir en nuestro mismo barrio, antes haz clic en el botón de información para comprobar qué tenéis en común (amigos o intereses de Facebook).

Si estamos ante un bot es muy probable que su imagen sea muy sugerente (suelen ser de chicas: está claro que los hombres heterosexuales suelen olvidar más fácilmente los consejos básicos de seguridad) y lo habitual es que al poco de empezar la conversación (que suele empezar con algo del tipo “Hola! No hemos hablado ya alguna vez?”), el bot intente colarnos un enlace malicioso. No hagáis clic.

Y… ¡ojo! Los enlaces de la sección “Acerca de” puede ser también maliciosos, así que procura tener software de seguridad instalado en tu smartphone. Por si las moscas.

Cuidado con los ingenieros sociales

La conexión Tinder-Facebook puede ser un arma de doble filo: una vez localizados los amigos en común, la otra persona puede ir a Facebook y aprovecharse de la función “Buscar amigos” si los tuyos no la han desactivado para explorar y encontrar tu perfil. Procura, al menos, tener bien configurada la privacidad.

Puedes valorar la posibilidad de no vincular tu Tinder a tu cuenta Facebook habitual, sino a una hecha ex profeso en la que sólo hayas compartido un par de fotos.

La política de privacidad de Tinder ya avisa: “Cada vez que revelas voluntariamente información personal en páginas web, esta información queda públicamente disponible y puede ser recogida y utilizada por otros […]. No podemos controlar quién lee los datos que tú mismo publicas en Tinder ni lo que otros usuarios pueden hacer con los mismos, por lo que te animamos a actuar con discreción y cautela con respecto a tu información personal”.

Imagen | por Jenn and Tony Bot

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.