Seguridad

La psicología explica por qué elegimos contraseñas poco seguras

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Escrito por Ana Muñoz

Una encuesta realizada por Lab42 ha puesto de manifiesto cuáles son las razones psicológicas que nos llevan a elegir contraseñas poco seguras, a pesar de que sabemos que estamos poniendo en riesgo nuestras credenciales.

Cuando los investigadores hablaron con los sujetos, se dieron cuenta que existían dos tipos de personalidades.

Por una parte están los de Tipo A, que son personas que, a pesar de ser conscientes de que sus contraseñas son poco seguras, deciden utilizarlas en su día a día porque son fáciles de recordar. Además, creen que nunca van a ser hackeados porque la forma en la que usan sus dispositivos no les lleva a cometer ninguna imprudencia.

Por otra parte se encuentran los de Tipo B, que creen que sus cuentas personales no valen nada para los ciberdelincuentes, por lo que se despreocupan de su seguridad online.

Estos dos tipos de personalidades pueden darnos una explicación de por qué, a día de hoy, hay muchos que aún utilizan contraseñas como 1234 o abcd.

Por otra parte los investigadores descubrieron un fenómeno al que llamaron: “La paradoja de la contraseña”. Esto no es más que el comportamiento que tenemos los seres humanos cuando seguimos utilizando una clave fácil de adivinar, a pesar de saber los riesgos que ello implica.

Sólo el 5% de los sujetos que participaron en esta encuesta no sabía cuáles son las normas básicas de una contraseña poco segura, por lo que el 95% restante era consciente de que una clave segura tiene que estar compuesta por números, letras y símbolos (preferiblemente al azar).

Casi la mitad de las compañías guarda sus contraseñas en un Word o Excel

Por otra parte, el 91% de los encuestados sabía que existía un riesgo asociado a la reutilización de contraseñas, pero el 61% confirmó que seguían utilizándolas a pesar de saber que era una actitud online peligrosa.

Cómo creamos contraseñas

El estudio de Lab42 sobre por qué elegimos contraseñas poco seguras también demuestra cómo elaboramos nuestras propias claves.

Entre nuestros mecanismos favoritos se encuentra el de incluir nuestros apellidos o iniciales (47%), fechas o números significativos (42%) o el nombre de nuestra mascota (26%). Todo ello, fácil de adivinar por los ciberdelincuentes.

Además, la investigación confirma que creamos contraseñas más seguras en función de la importancia que le damos a una cuenta en concreto. Así, los psicólogos descubrieron que ponemos claves más difíciles de descifrar a cualquier tipo de información financiera (69%), compras online (43%), redes sociales (32%) y entretenimiento (20%).

Vía | HelpnetSecurity

Sobre el autor de este artículo

Ana Muñoz

Licenciada en Periodismo. Tecnoadicta, apasionada por los wearables y las pelis de superhéroes.