Seguridad

La mayoría de las empresas sigue suspendiendo en controlar el fraude

Consejos para prevenir el fraude online

El 60% de las compañías tiene sistemas débiles anti-fraude. Un estudio de KPMG revela, además, cómo es el perfil de defraudador hoy en día.

Las empresas siguen siendo muy confiadas en cuanto a prevenir el fraude se refiere, rozando casi el absurdo en muchas ocasiones. No en vano, un reciente informe de KPMG afirma que la debilidad de los controles internos anti-fraude es un factor presente en más de tres de cada cinco casos acontecidos en el mundo. Este factor estuvo presente en el 72% de los casos analizados en Europa.

Y es que, si bien al pensar en fraude imaginamos casos de película (a veces muy reales, como el Pequeño Nicolás), lo cierto es que el uso de la tecnología y la sofisticación del modus operandi son factores que están ganando peso en la comisión de fraudes e irregularidades corporativas. Respecto al ámbito que nos ocupa en TICbeat, la tecnología es utilizada por los defraudadores como un arma más en sus tretas pero, empleada de forma adecuada, podría convertirse en una herramienta esencial para prevenir, detectar y dar respuesta a las malas prácticas corporativas.

Cómo es un defraudador de hoy en día

Pongamos cara al defraudador, debieron pensar los autores de este informe, quienes -como si de un episodio de la serie ‘Mentes Criminales’ se tratara- han logrado esbozar un retrato robot bastante preciso:

• Tienen edades comprendidas entre los 36 y los 55 años (69% de los investigados).

• Constituyen una amenaza que proviene del interior de la compañía (el 65% son empleados contratados por la empresa).

• Pueden ser ejecutivos o consejeros (35%) que llevan en la empresa, al menos, seis años (38%).

• Disponen de gran poder en su empresa y tienen capacidad para anular los controles (44% de los investigados).

• Se perciben socialmente apreciados, con un 38% de los estafadores que se describen a sí mismos como personas muy respetadas en su organización.

• En su mayoría, actúan en colaboración con terceros (en el 62% de los fraudes, una cifra ligeramente inferior al 70% obtenido en el estudio de 2013).

• El lucro personal es la motivación predominante para el defraudador (en un 60% de los casos). En un 27% de los delitos la causa estuvo motivada por entender que la posibilidad de hacerlo resultaba sencilla.

Conocer este perfil resulta crítico a la hora de diseñar una línea de defensa corporativa para detectar, responder y mitigar los posibles casos de fraude que pueden presentarse en una empresa, afirman desde KPMG.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.