Seguridad

Internet de las cosas: más dispositivos, más datos, más riesgos

Internet de las cosas: más dispositivos, más datos, más riesgos
Escrito por Redacción TICbeat

La variedad creciente de los aparatos que manejamos y de la información que les transmitimos abren nuevos escenarios para la seguridad.

Hasta hace no mucho, estaba bastante claro cuáles eran las funciones de los ordenadores y, por tanto, qué consecuencias podía tener un ataque malicioso. Archivos que se borraban, páginas de inicio no deseadas en nuestro navegador y troyanos que nos espiaban, pero todos ellos, al fin y al cabo, en un equipo de sobremesa que solíamos apagar al terminar el día. ¿Qué pasará, en cambio, en ese futuro del que nos hablan, en el que nuestro reloj, nuestra cocina y nuestro coche también serán ordenadores y también estarán conectados?

Es, sin duda, una de las grandes preguntas de la seguridad actual. El Internet de las cosas abre un inmenso abanico de oportunidades, pero también de riesgos. Ya está siendo difícil concienciar a la población de las precauciones que deben tomarse con la información que se facilita a través del smartphone, así que los momentos iniciales de la moda de los wearables prometen ser, también, complicados, ya que costará que los usuarios tomen conciencia de la gran cantidad de información que se puede enviar a través de estos dispositivos conectados y que, por tanto, puede hacernos vulnerables.

Un artículo publicado en Computer World por Jaikumar Vijayan señala varios puntos de la transición hacia el Internet de las cosas en los que habrá que poner especial atención y cuidado: por ejemplo, esta nueva era exagerará el volumen de los ciberataques, se abrirán nuevos puntos de vulnerabilidad en los sistemas de las empresas y los ataques a los nuevos dispositivos conectados podrían, por ejemplo, generar daños físicos a sus usuarios.

Una simple cuestión de probabilidad

Empecemos por el más impactante, el último. Vijayan recuerda que, entre los nuevos dispositivos conectados, en los que será casi imposible, al menos al principio, encontrar un estándar tecnológico debido a su gran diversidad, hay aparatos relacionados con la sanidad, como, por ejemplo, los medidores de la glucosa. Intervenir de forma maliciosa ese tipo de dispositivos podría infligir graves daños fisiológicos a sus usuarios. Y no solo esos: coches, sistemas de calefacción, aires acondicionados… cuando todo tenga una IP, todo será más fácil de manipular desde fuera, aunque muchos expertos ya pidan un poco de calma y recuerden que no son este tipo de ataques los que más benefician a los hackers, sino otros más encaminados al espionaje industrial.

Otro de los riesgos derivados de este nuevo escenario será que la ausencia de un espacio de conexión inalámbrica cerrado para las empresas provocará el nacimiento de “intersecciones”, como las llama Vijayan, entre las redes corporativas y el Internet de las cosas, es decir, puntos especialmente vulnerables a los ataques de los ciberdelincuentes.

El caso es que el Internet de las cosas genera mucho más endpoints, y por tanto, por una mera cuestión de probabilidad, abre muchas más brechas de seguridad. Las previsiones estiman en miles de millones la cantidad de dispositivos conectados que en 2020 habrá en el planeta, y eso significa que en cada hogar habrá, al menos, unos cuantos. La diversidad y la heterogeneidad de los mismos, además, hará muy difícil encontrar un estándar o ciertos estándares tecnológicos, al menos al principio, y dibujará un panorama de seguridad muy diferente al que estamos acostumbrados.

Como ya sucede con los smartphones

Como nos dijo en su momento David Sancho, responsable del equipo de investigación de Trend Micro en Iberia y como recordaban también hace poco desde la compañía Kaspersky, con los dispositivos conectados está sucediendo exactamente lo mismo que pasó con los móviles, que “antes solo mandaban mensajes y hacían llamadas y ahora son máquinas cada vez más complejas, con grandes capacidades de conexión”.

“Existe un riesgo general de que te puedan manipular, de que tu conexión a Internet pueda convertirse en un punto de espionaje”, nos alertó entonces Sancho, que hizo especial hincapié en los datos de las geolocalizaciones y en los procedentes de mediciones, como la de las pulsaciones (eHealth) o los pasos (smart bands).

Foto cc: chrisf608

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