Seguridad

Estos dos juguetes conectados están en la lista negra de la OCU

El Jumping Race Jett de Parrot y el Rovospy de Juguetrónica no superan las pruebas de seguridad y privacidad de la OCU, que solicita su retirada inmediata de las tiendas ante la ciberamenaza que suponen.

Se prevé que los ingresos por juguetes inteligentes se multiplicarán por tres hasta 2022, lo que demuestra el gran pulso de este particular nicho de negocio. No en vano, la interacción entre los dispositivos de juego de toda la vida con las nuevas tecnologías (y, en especial, las apps y los smartphones) está calando de lleno en los más jóvenes. Un fenómeno no exento de peligros.

Pensemos en los cinco juguetes conectados más populares de estas Navidades: Jumping Race Jett, Rovospy, Turbo Dave, Teksta y BB8. Estos equipos, que pueden ver en la imagen superior, son objeto de deseo de niños de todas las edades para los próximos Reyes, pero la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha denunciado a dos de ellos ante la AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición) por razones de seguridad.

Se trata del Jumping Race Jett de Parrot y el Rovospy de Juguetrónica, los cuales presentan defectos de seguridad. La inseguridad de la que alerta OCU tiene que ver con diversos aspectos relacionados con la posibilidad de atentar con la privacidad de los consumidores, así como la susceptibilidad de poner en peligro su derecho a la intimidad y a la propia imagen

Por ejemplo, se ha podido comprobar que alguien con conocimientos informáticos, a través de su ordenador personal, puede manejar en remoto los citados juguetes, ya que tienen el WiFi abierto, (no es necesario ni usuario ni contraseña) y los contenidos se almacenan y transmiten sin cifrar, por tanto, pueden tomar el control del juguete, ordenar sus movimientos, realizar fotografías, grabar imagen y grabar sonido, y todo ello en tiempo real.

Tras estos resultados, la OCU ha solicitado la retirada de los mismos hasta que no se garanticen la seguridad y la privacidad de todos los usuarios. Al mismo tiempo, esta entidad ha contactado con las empresas fabricantes para advertir de estos riesgos y pedir que de forma inmediata tomen las medidas necesarias para minimizarlos de forma que estos juguetes sean seguros.

Sobre los otros juguetes conectados, el perro robot Teksta es el único que no necesita de su aplicación para funcionar correctamente y no se ha encontrado ninguna vulnerabilidad en su funcionamiento. Los otros dos productos no presentan unos fallos de seguridad tan graves como los anteriores, sin embargo, al no establecer una contraseña para la conexión Bluetooth con el teléfono podrían ser controlados en una situación extrema por una tercera persona.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.