Seguridad

El encriptado, en el punto de mira tras los últimos atentados de ISIS

El FBI, contra el encriptado
Escrito por Redacción TICbeat

El director de la CIA espera que Estados Unidos y Europa permitan que las autoridades investiguen la información que almacenan las tecnológicas en pro de la seguridad.

Que una de las claves de la expansión de ISIS –o Daesh, como tantos dicen ahora- es su agilidad en el uso de Internet no es ningún secreto. Los brutales atentados de la semana pasada en París y Beirut y el avión ruso derribado en el Sinaí han reavivado el debate político sobre los límites de la libertad de expresión y el derecho a la privacidad en las redes sociales, y cómo interfieren ambos con la seguridad, con especial atención a las tecnologías que permiten el encriptado de las comunicaciones.

Con las investigaciones todavía por concluir, algunas noticias llegadas desde París sugieren, precisamente, que los terroristas implicados en los ataques en París podrían haberse valido de un sistema de cifrado para comunicarse entre ellos.

En una intervención pública recogida por Recode esta semana, el director de la CIA, John Brennan, ha criticado la supuesta lentitud del gobierno de su país a la hora de adoptar políticas que permitan a su agencia acceder, por una suerte de puerta trasera, a la información encriptada que sobre sus usuarios albergan algunas tecnológicas, como un método a la hora de perseguir a terroristas.

“Pienso que éste es un buen momento para cuestionar si ha habido fallos u omisiones, intencionados o no, en el uso de los servicios de seguridad e inteligencia para proteger a la sociedad”, ha declarado Brennan. El director ha remarcado que este debate debe producirse en su país, Estados Unidos, pero también en Europa, donde recientemente fue invalidado el protocolo conocido como Safe Harbor o Puerto Seguro, mediante el cual se establecía, hasta ahora, que la información de usuarios europeos de contenidos norteamericanos podía ser transferida a servidores ubicados en EE.UU, por considerarse que allí contaba con garantías. Esa transmisión automática ahora, en cambio, es ilegal.

“Espero que esto funcione como una llamada de atención”, ha dicho Brennan, refiriéndose al efecto disuasorio que, en su opinión, los atentados deberían tener sobre el uso del cifrado.

Brennan no ha sido el primero. El pasado mes de junio Michael Steinbach, adjunto a la dirección del FBI, dijo en una audiencia pública que las tecnológicas deberían concentrarse en evitar el encriptado “por encima de cualquier otra cosa”. Por su parte, las filtraciones del ex empleado Edward Snowden nos permitieron saber hace ya un año que la agencia estatal de seguridad en la que prestaba sus servicios, la NSA, trabaja en la construcción de un ordenador cuántico que podría dar al traste con la mayoría de las claves de cifrado público que se utilizan en la actualidad.

Ni Facebook ni Google ni Apple han querido pronunciarse respecto a este debate sobre el futuro del encriptado tras los dolorosos hechos de la semana pasada, pero responsables de las tres compañías ya han defendido en el pasado su derecho a no abrir ninguna trampilla trasera para permitir que las autoridades investiguen a sus usuarios, y en el uso del encriptado para bordar la censura de estados autoritarios como China, como ya hizo Google.

El encriptado no es el final de la privacidad en la red, dijo hace tiempo Edward Snowden, sino el principio de ésta.

Foto cc: Yuri Samoilov

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