Seguridad

El creador de Silk Road, condenado a dos cadenas perpetuas

Ross Ulbricht

Ross Ulbricht, el hombre que creó y dirigió Silk Road ha sido condenado por tráfico de drogas online, blanqueo de capitales y piratería.

Quizás por su nombre, Ross Ulbricht no sea especialmente conocido. Si les decimos que es el creador y máximo responsable de Silk Road –el antaño principal mercado de droga en la Internet Oscura– quizás ya les suene más. Pues bien, Ulbricht  ha sido finalmente condenado a dos cadenas perpetuas por la justicia norteamericana.

En concreto, el fundador de Silk Road ha sido condenado por establecer mercados de drogas en línea, que le permitieron vender más de 213 millones de dólares en medicamentos, drogas y otros bienes ilegales entre 2011 y 2013, años en que estuvo en funcionamiento esta plataforma.

Estas condenas a cadena perpetua no son las únicas que ha recibido Ulbricht. Así, también ha sido condenado a cinco años por piratería y a veinte años por blanqueo de capitales. Por otro lado, la justicia de Estados Unidos está tratando de recuperar los 183 millones de dólares que este hombre habría supuestamente facturado con su comercio ilegal.

El camino judicial de Ulbricht aún no ha acabado ya que próximamente será juzgado por otros de los delitos que habría cometido supuestamente al frente de Silk Road: el encargo de varios asesinatos a sueldo y de distribución física de drogas.

Maniobras emocionales de Ulbricht para tratar de evitar la cadena perpetua

El juicio contra el fundador de Silk Road no ha estado exento de una cierta parafernalia emocional que la defensa ha tratado de impulsar para convencer a la justicia de que su representado no era merecedor de pasar toda su vida entre rejas.

En ese sentido,  más de 100 personas enviaron cartas al juez en las que, de forma sincera, defendían el carácter y el cambio que Ulbricht estaba llevando a cabo en los últimos meses. El propio Ross trató de convencer al juez de que había cambiado, apelando a que ahora es “un poco más sabio y mucho más humilde”. En una carta escrita de su puño y letra, Ulbricht se mostraba arrepentido por sus acciones, pedía clemencia y prometía no incumplir la ley de nuevo. “Silk Road resultó ser una idea muy ingenua y costosa que lamento profundamente”, escribió. “Voy a conocer de primera mano el alto precio de romper la ley y sé mejor que nadie que no vale la pena”.

Estos movimientos de última hora no ablandaron al juez, que tuvo en alta consideración el testimonio de los padres de dos de las seis víctimas de sobredosis de drogas compradas en Silk Road, quienes afirmaron que de no ser por la facilidad de adquirir estas sustancias en Internet sus hijos nunca habrían consumido estas drogas.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.