Seguridad

El disco duro que reconoce a su dueño

toshibaLa compañía japonesa Toshiba ha fabricado un disco duro que tiene la capacidad de formatearse automáticamente o denegar el acceso a su contenido si es conectado a un dispositivo desconocido. A partir de la configuración que realice el usuario, el producto puede identificar determinadas conexiones como fiables, mientras que para el resto los datos quedarían inaccesibles.

El nuevo disco duro de Toshiba, de la familia MKxx61GSYS, dispone de cinco discos de  un tamaño entre 160 GB hasta 640 GB, que funcionan a una velocidad de 7200 RPM.

Pero especificaciones técnicas aparte el disco duro de Toshiba tiene una característica novedosa. Ésta destaca por encima de otras medidas de seguridad puestas en marcha hasta ahora. Consiste en que el dispositivo detecta a dónde está conectado. De esta forma, si conoce el puerto al que se ha enchufado, se desbloquea.

Si por el contrario se conecta a un dispositivo que no está en su memoria, cierra el acceso a su contenido. Lo hace de dos formas: la primera consiste en bloquear la información (o al menos cierto tipo de información, que el usuario selecciona previamente) para que nadie pueda  examinarla.

La segunda forma de impedir el acceso a los datos es más radical. Se trata de dar formato al disco duro. Esto lo hace el producto automáticamente según las indicaciones del usuario y dependiendo de las situaciones que se le hayan propuesto. Así se destruye toda la información y no hay manera de que alguien acceda a ella.

Para casos en los que el disco duro sea robado y, tratándose de instituciones estatales u organizaciones con información clasificada, de alto riesgo, la idea de Toshiba cobra bastante importancia.

Se trata de un paso más en la seguridad de la información. Justo cuando la privacidad en Internet está en duda y cuando mucha gente está tomando cada vez más conciencia de la relevancia que tiene conservar los datos, estas iniciativas para cuidar los aspectos referentes a este campo suponen un avance para los usuarios.

Sobre el autor de este artículo

Pablo G. Bejerano