Seguridad

Comienzan las dimisiones en Uber tras el escándalo y posterior engaño de ciberseguridad

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Sufrir una brecha de seguridad es algo aceptable; ocultarlo e incluso pagar para que no se sepa es inadmisible. Y en Uber comienza la limpieza de los responsables del escándalo.

La semana pasada os contábamos cómo Uber había sufrido una importante brecha de seguridad, por la que los ciberdelincuentes lograron hacerse con datos de 57 millones de clientes y 600000 conductores. Un incidente de enorme gravedad pero que no pasaría de ser uno más en la enorme lista de afecciones en la arena de la seguridad informática, de no ser porque la compañía dirigida entonces por el controvertido (y ya dimitido) Travis Kalanick decidió ocultar todo el tema e incluso pagar a los criminales para evitar que el accidente viera la luz.

Joe Sullivan, máximo responsable de seguridad de la app de transporte colaborativo, fue despedido de forma fulminante al conocerse el triste episodio y su maniobra, sino ilegal, sí inmoral de cabo a rabo. Pero no es la única consecuencia de esta sucesión de despropósitos: otros tres altos cargos de la división de seguridad de Uber han dimitido ayer, viernes 1 de noviembre.

Los tres ejecutivos que presentaron su carta de dimisión son Pooja Ashok, jefe de personal de Sullivan; Prithvi Rai, un ingeniero de seguridad senior y el ‘número dos’ del departamento; y Jeff Jones, al frente de la seguridad física de la empresa. Ashok y Jones permanecerán en la compañía hasta enero para ayudar en la transición, ha confirmado Uber a medios norteamericanos.

A ellos debemos unir un cuarto directivo, Mat Henley (jefe de operaciones globales de amenazas de Uber), quien ha solicitado casualmente un permiso médico de tres meses el mismo viernes, de acuerdo a informaciones adelantadas por Reuters.

Recordemos que todo este escándalo ha sido desvelado por el nuevo CEO de Uber, Dara Khosrowshahi, encargado de poner orden en una startup lastrada por una valoración milmillonaria que no se justifica con sus resultados financieros, casos de acoso sexual por doquier, quejas de sus propios conductores contra la política de la empresa y la actitud extremadamente arrogante de su predecesor en el cargo. Sin olvidar el importante caso judicial que enfrentan por haber robado supuestamente miles de documentos sobre el coche autónomo de Waymo, filial de Alphabet/Google.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.