Seguridad

Comienzan a almacenar contraseñas de Bitcoin…en el ADN

mano sujeta adn

Una startup está ofreciendo la solución más segura que existe para proteger las criptomonedas de sus clientes: almacenar la contraseña en su ADN. Esta avanzada práctica abre un nuevo mundo de posibilidades para almacenar la ingente cantidad de datos que generamos.

Para 2025 se estima que los humanos produzcamos alrededor de 160 zettabytes de datos; esto es 10 veces más que la cantidad de datos generados en 2016. Así, se trata de una tendencia que incrementará con los años, provocando que para el año 2040 escasee el material para almacenar tanta información en discos duros. ¿Qué pasará entonces con esta ingente cantidad de datos? Puede que comencemos a guardarlo en nuestro ADN.

Pese a que parezca algo sacado de una película de ciencia ficción, se trata de una práctica ya existente hoy en día. La startup Carverr ha comenzado a almacenar las contraseñas de Bitcoin de sus clientes en un microtubo de ADN. Más seguro…imposible.

Los científicos pueden almacenar prácticamente cualquier cosa en el ADN: desde un documento de Word, hasta un divertido GIF o un sistema operativo. Como explica el CEO y cofundador de Carverr, Vishaal Bhuyan, se trata de otro método más de cifrado, distinguiéndose de los ya existentes por ser más duradero y seguro, ganando popularidad también entre otras startups.

Hasta ahora 28 personas han optado por guardar su contraseña de Bitcoin en el ADN, un proceso que les cuesta 1.000 dólares. Se trata de un precio alto pero el riesgo de perder las claves a tu cuenta y perder tu dinero digital también es elevado. “El ADN es lo único que no se volverá obsoleto“, explica Bhuyan en un reportaje para CNET.

Y es que, el nicho de mercado de Carverr son personas que han invertido mucho dinero en criptomonedas y planean mantener su inversión durante un largo periodo de tiempo, precisando de una copia de seguridad que no desaparezca con el paso de los años. Imagina guardar las claves a tu cartera virtual en un disco duro, y que tras 30 años se estropee por algún motivo. Eso sí, los clientes deben tener en cuenta que las condiciones en las que guarden el microtubo – que contiene la gota de líquido donde se encuentran las claves – pueden afectar a su conservación: lo mejor es meterlo en el congelador para protegerlo del calor y la luz.

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Además de una mejor conservación, la barrera ante los hackers es mayor. Para que alguien pueda acceder a la información tendrían que saber el sistema de conversión empleado para convertir el código binario al ADN. Después, tendrían que descifrar el encriptado. Para aún más protección, todas las transacciones se llevan a cabo a través de un servicio de correo encriptado llamado ProtonMail.

Esta avanzada práctica abre un nuevo mundo de posibilidades para almacenar datos. En un gramo de ADN sintético podrían guardar hasta 215 petabytes de información (para hacerlo más visual, es como guardar un millón de películas en una cápsula del tamaño de un caramelo). Eso sí, aún es un proceso muy caro: algunos investigadores han invertido 7.000 dólares para guardar 2 megabytes en ADN, y otros 2.000 dólares para extraerlo. Por ello, de momento tan solo tiene sentido llevar esta práctica a cabo para almacenar para pequeñas y valiosas cantidades de información, como las claves para proteger tus criptomonedas.

Sobre el autor de este artículo

Christiane Drummond

Graduada en Periodismo y redactora en TICbeat. ¿Qué me interesa? La innovación, la actualidad, la tecnología y, sobre todo, las personas.