Seguridad

Ashley Madison cierra su escandalosa fuga de datos con un acuerdo de 11,2 millones de dólares

Ashley Madison y el destronado rey de la infidelidad

El portal que servía de paraíso a los adúlteros hasta que se convirtió en su peor pesadilla, ciberataque mediante, ha conseguido olvidar el tema con una multa relativamente modesta.

En julio de 2015, el sitio web Ashley Madison sufrió una aparatosa fuga de datos que supuso la filtración de información personal de 37 millones de usuarios a escala global. Podría tratarse de un ciberataque más, de un problema de seguridad informática como los que sufren cientos de empresas cada día. Pero no: este portal está especializado en ayudar a personas casadas a ‘ponerle los cuernos’ a sus respectivos cónyuges. 

Obviamente, cuando de adulterio se trata, la privacidad es un elementos fundamental y la confianza en el proveedor de estos encuentros sexuales es su principal virtud. Ambos principios saltaron por los aires con este escándalo, máxime cuando la matriz de Ashley Madison no dudaba en presumir constantemente de lo seguro e inviolables que eran sus sistemas.

Ahora, dos años después, Ruby Corp. (heredera de Avid Life Media, antigua matriz de la web) ha aceptado pagar 11,2 millones de dólares para resolver los distintos litigios judiciales que este escándalo le ha conllevado en Estados Unidos. La compañía acepta de este modo el acuerdo preliminar de acción colectiva, todavía pendiente de la autorización de un juez federal en Sant Louis.

Ashley Madison y la privacidad “garantizada”

Un coste modesto, pero al que hemos de sumar las pérdidas que esta violación de datos ha supuesto para el negocio del peculiar portal de citas: más de una cuarta parte de los ingresos de Ruby se han esfumado desde entonces y la empresa, de origen canadiense, se ha visto obligada a invertir millones en mejorar sus tecnologías de seguridad y privacidad de la información.  También, como recuerdan en Reuters, tenemos que añadir los 1,66 millones de dólares que Ashley Madison ya pagó el pasado diciembre para evitar una investigación de la Comisión Federal de Comercio de EEUU.

Eso sí, las particularidades de estos acuerdos han permitido a Ruby Corp. no declararse responsable en ningún momento de la fuga de datos, con lo que se trata de evitar un mayor daño reputacional mediante la siempre efectiva técnica de ‘echar balones fuera’.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.