Salud

¿Viven más los vegetarianos que el resto de la sociedad?

Repasamos dos estudios a favor y dos en contra de la premisa de que una dieta ‘veggie’ nos ayuda a alargar nuestra esperanza de vida.

El 7,8% de los españoles se declara vegetariano en alguna de sus variantes: 6,3% de flexitarianos, 1,3% de vegetarianos propiamente dichos y un 0,2% de veganos. Una tendencia que no sólo se vive en nuestro país, sino que se trata de un estilo de alimentación en auge constante en todo el planeta, hasta el punto de mover un mercado de más de 4.000 millones de dólares anuales con una tasa de crecimiento del 6% anual.

Las personas vegetarianas, ‘veggies’, veganas o flexitarianos optan por esta fórmula por muy diversos motivos, si bien destacan las razones animalistas o morales (60%), el respeto por el medio ambiente o la sostenibilidad (21%) y, finalmente, la salud (17%). Es en este último aspecto donde existe un importante debate, ya que algunos defensores de eliminar la carne de la dieta afirman que de este modo se gana en calidad de vida y se evitan numerosas enfermedades asociadas a la ingesta de este tipo de alimentos.

Entonces, ¿realmente ser vegetariano puede reducir nuestras enfermedades y alargar nuestra esperanza de vida? ¿Están justificadas científicamente las premisas de los ‘veggies’ en contra de la alimentación tradicional?

A favor de ser vegetariano…

En 2013, un estudio publicado en la JAMA (Revista de la Asociación Médica Estadounidense) analizó a 95.000 sujetos en EEUU durante casi 7 años (2002-2009), vegetarianos y omnívoros. Los resultados –disponibles aquí– fueron concluyentes en torno a la relación de una alimentación exclusiva a base de verduras y frutas y una mayor esperanza de vida: los vegetarianos tenían una tasa de mortalidad hasta un 12% menor que los no vegetarianos.

comida mediterranea

Otro metaanálisis estadístico datado en 2012 también demostró que los vegetarianos experimentaban un 29% menos de muertes prematuras por enfermedades de corazón y un 18% menos riesgo de sufrir cáncer. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha clasificado el consumo de carne procesada como cancerígena y la carne roja como un posible cancerígeno para los seres humanos.

En contra de ser vegetariano…

Sin embargo, lo controvertido del tema y la dificultad de controlar todos los factores que intervienen en la esperanza de vida de una sociedad ha hecho que la comunidad científica siguiera explorando el tema con muestras de población más amplias para constatar este supuesto beneficio para la salud. Un buen ejemplo de ello es el macroestudio que el Instituto Sax (accesible en este link) ha llevado a cabo en Australia.

En este caso, se monitorizó a un total de 627.180 ciudadanos de Australia, todos ellos con más de 45 años de edad. De entre esa masa crítica, 16.836 participantes en el estudio fallecieron por muy diversos motivos pero, al comprobar el riesgo de muerte prematura, los científicos no detectaron ninguna diferencia estadística entre el grupo de vegetarianos y el de personas con una alimentación más compleja.

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A la misma conclusión llegaron unos investigadores de Reino Unido en 2015, en otro estudio de cohorte en el que ya se criticó esa idea de la “ventaja de supervivencia” para los vegetarianos frente al resto de la sociedad al constatar que todos los grupos poblacionales tenían el mismo riesgo de muerte independientemente del tipo de alimentos que ingieran.

¿Hay trampa en los datos?

Algunos escépticos de la corriente ‘veggie’ pueden acceder a los estudios antes mencionados y afirmar, con toda la razón del mundo, que el número de muertes entre los vegetarianos es en realidad inferior en la mayoría de informes que entre el resto de la población.

¿Por qué decimos entonces que no hay diferencias significativas? Porque si bien los vegetarianos tienen un menor riesgo de muerte prematura en el global de los datos, esta relación no se replica cuando se ajustan el resto de factores involucrados en la esperanza de vida. Hablamos de los patrones de estilo de vida saludable, como fumar, beber en exceso, la falta de actividad física o el sobrepeso.

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En ese sentido, sí que es reseñable que el grupo de personas vegetarianas mostraban tasas mucho menores de estos ‘pecados’ que sus compañeros a los que les gusta la carne y el pescado. Dicho de otro modo: parece que los ‘veggies’ tienen a ser más conscientes y responsables con respecto a su salud que los demás. Ello repercute, afirman organismos como el World Economic Forum, en valores absolutos, en una menor probabilidad de enfermedades cardiovasculares o cáncer… pero no directamente ligado a la ingesta de verduras y frutas sino a este conjunto de hábitos positivos.

¿Y entonces qué?

Ante la disparidad de estudios científicos, publicados todos ellos en revistas de primer nivel, es muy complicado -por no decir imposible- establecer una conclusión única sobre el tema. No puede afirmarse, por tanto, que ser vegetariano nos ayude a vivir más tiempo.

Pero lo que sí parece fuera de toda duda es que una dieta equilibrada, con un consumo alto de frutas y verduras, acompañada de una intensa actividad física, un consumo moderado de alcohol y el abandono del tabaco configuran la receta de una vida más larga y de mayor calidad.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.