Salud

Qué edulcorante para el café es mejor para tu salud, según la ciencia

edulcorante salud
Escrito por Eduardo Álvarez

Si quieres endulzar el café y no sabes qué edulcorante es más sano, te lo aclaramos comparando lo que se sabe de los edulcorentes más comunes a nivel mundial.

El azúcar es el nuevo gran sospechoso nutricional a nivel mundial. Son muchas las acertadas campañas que lo han señalado como el culpable de la obesidad -sobre todo la infantil- y de los diversos problemas de salud que genera. Sin embargo, ¿qué alternativas hay al azúcar? ¿Qué edulcorante es más sano?

Si eres de los que son incapaces de tomar el café solo y sin endulzar, a continuación vamos a explicarte lo que se sabe de los principales edulcorantes y cuál es mejor para tu salud.

21 secretos del café que, posiblemente, desconocías

Evidentemente, lo mejor es no tomar ninguno y eliminar así la necesidad de recurrir a ningún producto adicional, aunque si no eres capaz de tomar el café tal cual, hay alternativas.

Eso sí, descartamos de inicio el azúcar y todas sus varíantes -sí, el moreno de caña también- porque está de sobra demostrado lo perjudicial que es para el organismo.

1. Miel

La miel es un edulcorante natural que procede, como todo el mundo sabe, de las abejas. Esto tiene un primer inconveniente: no es vegano, lo que excluye de su consumo a una parte de la población.

Además tiene un alto contenido calórico, ya que está considerado como azúcar libre. Su composición es mayoritariamente azúcar, así que si lo que buscas es perder peso seguramente este no es el mejor edulcorante para el café.

Las consecuencias para tu salud son prácticamente las mismas que si sigues utilizando azúcar refinado tal cual.

2. Sacarina

Hasta hace pocos años era el más común y prácticamente el único edulcorante comercializado a gran escala. Esto ha cambiado, por suerte para los que no soportan el sabor de la sacarina.

Su composición ha sido objeto de polémica porque durante un tiempo fue señalada como cancerígena, aunque finalmente estas acusaciones se han desestimado y ahora la sacarina se considera como totalmente segura para el consumo humano.

La cantidad máxima recomendada es de 5 mg por kg de peso en adultos, y es uno de los pocos edulcorantes totalmente acalóricos, es decir, con cero calorías. Si no vas a abusar y quieres endulzar el café a la vez que cuidar tu peso, es una muy buena opción.

3. Aspartamo y ciclamato

Dos recién llegados, el aspartamo y ciclamato tienen un poder endulzante aproximadamente 200 veces superior al del azúcar. Además tienen pocas calorías, una cantidad prácticamente insignificante.

Son los más comunes en refrescos light y cero, así que quieras o no es casi seguro que los estás consumiento. Al igual que la sacarina, durante un tiempo fueron blanco de las iras de cierto sector de la población por ser supuestamente cancerígenos, acusaciones infundadas y sin evidencia científica.

Ahora se utilizan industrialmente y se venden en casi todos los supermercados. Su principal diferencia con la sacarina es el sabor, así que elegir uno o otro es cuestión de gustos. Sin duda son dos de las mejores opciones para edulcorar el café.

4. Stevia

¿Es la stevia sana? ¿Es el mejor edulcorante para el café y para tu saludPor ahora sí, ya que nadie ha demostrado lo contrario, aunque la evidencia científica al respecto aún es escasa. Esta planta es común en Sudamérica, aunque al resto de Occidente llegó como edulcorante hace poco tiempo. Además, el extracto de stevia que se comercializa en supermercados tiene bastante poco que ver con la planta.

Sin embargo, lo que dicen los estudios publicados hasta ahora es que no implica riesgos para la salud e incluso podría ser buena para reducir la presión arterial. No obstante, aún hay que consolidar científicamente ambas afirmaciones.

El principal problema de la stevia es su sabor. Endulza, pero no se parece en nada al azúcar, la sacarina o el ciclamato. Más bien tiene un sabor similar al del regaliz, no del agrado de mucha gente. Combinado con el sabor del café no tiene un gusto exquisito, pero para gustos los colores.

Sobre el autor de este artículo

Eduardo Álvarez