Salud

¿Por qué se contagian los bostezos?

bostezo

Los bostezos son un gran misterio que han intrigado a científicos durante años. Las investigaciones han permitido aclarar qué es lo que nos hace bostezar, pero aún barajan varias teorías que explicarían por qué se contagian los bostezos.

La movilidad y el crecimiento determinado no es lo único que caracteriza al reino animal: tanto los seres humanos como los animales bostezamos. Este hábito tan común y sencillo, que las personas compartimos hasta con los peces, es uno de los grandes misterios de la comunidad científica.

Las sucesivas investigaciones han permitido responder a una de las grandes interrogantes: ¿por qué bostezamos? Y el motivo no solo es el cansancio o puro aburrimiento en un intento de mantenernos alertas.

Las temperaturas elevadas también pueden provocar bostezos, ya que es un mecanismo para mantener el cerebro frío. Tras un estudio llevado a cabo conjuntamente por Gary Hack y Andrew Gallup, quedó demostrado que la temperatura cerebral bajaba al bostezar, para después volver a su temperatura anterior. Teniendo en cuenta que el cerebro necesita estar fresco para operar eficientemente, esta teoría tuvo una gran acepción en el mundo científico.

La tercera hipótesis sobre por qué se producen los bostezos es la teoría de la oxigenación: cuando descienden los niveles de oxígeno un bostezo ayudaría a subirlos de nuevo. No obstante, esta posibilidad no lo han demostrado con ninguna investigación hasta la fecha.

No obstante, aún queda un misterio sin resolver, si bien existen algunas teorías al respecto: ¿por qué se contagian los bostezos? No cabe duda de que los bostezos tienen una especie de efecto domino: bosteza una persona y se crea una cadena de bostezos, sin que nos demos cuenta de que estamos imitando a nuestro compañero de enfrente.

La teoría más extendida probablemente sea la de la empatía: intentamos entender que siente la otra persona, imitando el bostezo. Algunos estudios apoyan esta teoría, ya que al bostezar se activan circuitos cerebrales propios de la empatía y las neuronas espejo; así las personas con mayor puntuación en tests de empatía también demostraron ser más susceptibles al contagio, explican desde El País.

Otra investigación dio más visibilidad a esta teoría al demostrar que cuanto más fuerte fuera el vínculo entre dos personas, mayor es la probabilidad de contagio. Es decir, es más probable que un familiar te contagie el bostezo que un desconocido sentado en el asiento de enfrente del metro.

El contagio de los bostezos no está tan extendido, y hasta ahora solo parece ocurrirle a los chimpancés, los bonobos, los babuinos, los lobos y los perros, además de los seres humanos. Eso si, no todo el mundo se contagia de los bostezos, afectando al 60% de las personas.

Aquellos que padecen de autismo o esquizofrenia no tienen a ser susceptibles al contagio de bostezos, y tampoco suele afectar a los niños menores de 4 años. El rasgo en común es la deficiencia de las neuronas espejo, y una menor empatía, que no desarrollamos hasta los 4-5 años, otra motivo por el que gana fuerza la primera teoría.

¿Por qué no recordamos nuestros primeros años de vida?

Sin embargo, otros sugieren la teoría de la comunicación y la sincronización, que afirma que los seres humanos tendemos a copiar hábitos para sincronizar al grupo, ya sea comer, movernos y, en este caso, bostezar. Además de ayudarnos a sentirnos integrados en un grupo, y por lo tanto más seguros, también puede ser fruto del miedo; muchas veces bostezamos cuando estamos nerviosos, convirtiéndose así en una reacción grupal ante una posible amenaza.

Quién sabe, puede que no exista una razón científica por la que se contagien los bostezos, y simplemente ver la otra persona inconscientemente nos recuerde el gran placer que es bostezar. Habrá que esperar a ver los futuros avances de la comunidad científica desvelado el misterio de los bostezos.

Sobre el autor de este artículo

Christiane Drummond

Graduada en Periodismo y redactora en TICbeat. ¿Qué me interesa? La innovación, la actualidad, la tecnología y, sobre todo, las personas.