Salud

Los mares empiezan a quedarse sin oxígeno, pero pocos los perciben como un problema

Escrito por Marcos Merino

La cantidad de agua del océano abierto sin ninguna cantidad de oxígeno ha aumentado más de cuatro veces en los últimos cincuenta años a causa del incremento de las temperaturas, según un estudio publicado en la revista Science.

La cantidad de agua axónica (esto es, carente de oxígeno) en nuestros océanos se ha multiplicado por cuatro durante los últimos 50 años, y el número de ‘zonas muertas’ en la costa ha aumentado de 50 a 500 en ese mismo período. Y a medida que esta situación persiste en el tiempo y se agrava, los mares se acidifican y ven deteriorada su capacidad de albergar fauna, flora y microorganismos. Incluso las especies que no mueren o huyen por la falta de oxígeno sufren más enfermedades y alteraciones en su capacidad de reproducción.

Estos son, al menos, los datos de un estudio internacional que publicaba esta semana la revista Science. Los investigadores señalan como principal responsable de este fenómeno de desoxigenación al cambio climático generado por la acumulación de gases de efecto invernadero, aunque también repercute negativamente el vertido de residuos humanos y de fertilizantes.

Los principales eventos de extinción en la historia de la Tierra han estado asociados a climas cálidos y océanos deficientes en oxígeno“, explica la directora del grupo de investigación, Denise Breitburg (del Centro de Investigación Ambiental Smithsoniano). “Si seguimos en la trayectoria actual, es hacia donde nos dirigiríamos.

Pero las consecuencias para los humanos de permanecer así son tan terribles que es difícil imaginar que llegaríamos tan lejos: este es un problema que podemos resolver. Detener el cambio climático requiere un esfuerzo global, pero incluso las acciones locales pueden ayudar“, y señala que la aplicación de mejores prácticas agrícolas y la reducción de vertidos han permitido recuperar el ecosistema de Chesapeake Bay (Estados Unidos) y del río Támesis (Reino Unido).

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Pero Robert Díaz, investigador del Instituto de Ciencias Marinas de Virginia y revisor del estudio, es pesimista: “En este momento, la creciente expansión de zonas muertas en la costa y la disminución del oxígeno en mar abierto no son problemas prioritarios para los gobiernos del mundo.

Desafortunadamente, se necesitará una mortalidad severa y persistente de los bancos pesqueros para que la gravedad del problema llegue a percibirse”.

Vía | The Guardian

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.