Salud

Los drones que salvan vidas ya surcan los cielos de Ruanda

Un grupo de emprendedores sociales ha diseñado un sistema, basado en drones, para enviar bolsas de sangre y medicamentos a las zonas más remotas de Ruanda en apenas 15 minutos.

Los drones no sólo servirán para transportar los paquetes de Amazon, repartir burritos (como propone Google) u ofrecer Internet en zonas remotas del planeta: también van a salvar vidas. Y una buena prueba de ello la tenemos en Zipline y su proyecto de aeronaves no tripuladas que cargan medicamentos y bolsas de sangre para distribuirlos en las áreas de más complicado acceso de Ruanda.

Así lo están haciendo ya estos valientes emprendedores, que han aprovechado la leve regulación en materia de drones de ese país para cubrir hasta 21 instalaciones médicas en los lugares más pobres de Ruanda. Cuando un hospital necesita sangre o un determinado medicamento, el personal del centro envía un SMS o llama a Zipline, quienes centralizan las necesidades de todos los lugares. Una vez dispuesto el cargamento en los drones, estos son lanzados (no despegan por sí mismos) a los cielos y vuelan de forma automatizada hasta el lugar deseado, lanzando el preciado bien con un paracaídas para evitar daño alguno al paquete.

Todo ello en menos de 15 minutos, con una carga máxima de 1,5 kilogramos y un rango de alcance de hasta 150 kilómetros en vuelo gracias a los 100 kilómetros por hora que alcanza el dron durante su despegue. Por supuesto, la aeronave no tripulada regresa, una vez culminada su misión, a la base de operaciones, lista para un nuevo viaje.

Según informa la BBC, los creadores de este proyecto quieren beneficiar a todos los centros médicos y de salud de un área de 100.000 kilómetros en Ruanda, prestando servicio a más de siete millones de personas. Por el momento, los envíos de drones sólo cargan bolsas de sangre, pero ya están culminándose los detalles para enviar también vacunas, medicamentos y otros enseres básicos. Y, por supuesto, Zipline quiere llevar esta idea más allá de las fronteras de ese país, con el fin de que todas las zonas con malas comunicaciones y en situación de pobreza puedan tener acceso a los recursos sanitarios que necesitan.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.