2. Reducir la grasa localizada del vientre

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Si tu objetivo es reducir la grasa localizada del vientre, lo más recomendable es que tu entrenamiento intercale tramos de carrera completa exigente con otros más ligeros de trote o caminata.

Un estudio reciente publicado en la revista Sports Medicine revela que el entrenamiento de intervalos de alta intensidad (HIIT) ayuda a reducir un 1,8% la grasa visceral. Esto, además de mejorar la salud general, contribuye a perder la grasa localizada en el vientre.

3. Hacer ejercicio con una exigencia moderada

Tu wearable no te va a hacer correr más

Si estás empezando a hacer ejercicio y tu estado de forma ha tenido tiempos mejores, en tu caso te interesa comenzar caminando con intervalos de trote o carrera. De esta forma, te supondrá menos esfuerzo empezar e irás cogiendo un fondo físico que te permitirá ir subiendo el nivel.

4. Reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares

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Aunque ambas actividades ayudan a prevenir las enfermedades cardiovasculares, en este caso caminar ofrece más beneficios que correr. De acuerdo con un estudio publicado en la revista Arteriosclerosis, Thrombosis and Vascular Biology, andar reduce el riesgo de tensión arterial alta un 7,2% frente al 4,2% que lo hace el running, el de colesterol alto un 7% (correr 4,3%), y el de sufrir enfermedades de corazón un 9,3% (4,5% correr).