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La Unión Europea quiere acabar con todo el plástico desechable y no degradable

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El mismo día que se vota la directiva comunitaria para acabar con el plástico de un solo uso, el Comité Europeo de las Regiones acaba de pedir que estas restricciones se extiendan a todo artículo de plástico desechable y no degradable.

Entre cinco y trece millones de toneladas de residuos de plásticos acaban en los océanos del mundo cada año. El daño que causan al medio ambiente marino se evalúa en torno a los 6.800 millones de euros al año a escala global. Además, los productos de plástico desechables que se encuentran con mayor frecuencia en las playas y los mares de la UE constituyen, junto con las artes de pesca abandonadas, el 70 % de toda la basura marina. Y solo en la Unión Europea se emplean unas cuarenta y nueve millones de toneladas de plásticos al año. Hagan cuentas del daño medioambiental que surge de estos datos.

Para luchar contra ello, la Comisión Europea presentó la Directiva sobre plásticos de un solo uso en mayo de 2018. Se centra en los diez productos de plástico de un solo uso que se encuentran con más frecuencia en las playas y mares de Europa (así como en los aparejos de pesca perdidos y abandonados): bastoncillos de algodón, cubiertos, platos, pajitas y agitadores, globos y palitos para globos, contenedores de alimentos, vasos y recipientes de bebidas, bolsas, envases de patatas fritas y envoltorios de dulces, artículos sanitarios y colillas de cigarrillos y otros filtros de plástico para productos de tabaco. Una directiva que se votará hoy en la Comisión ENVI  del Parlamento Europeo con el fin de que el texto final esté listo en la primavera del próximo año.

En base a esta norma, los productos de plástico de un solo uso se prohibirán en el mercado cuando las alternativas estén fácilmente disponibles y sean asequibles. Por lo que se refiere a los artículos para los que no existen alternativas, el objetivo es limitar su uso mediante la reducción de su consumo a escala nacional, la introducción de requisitos de diseño y etiquetado y la imposición a los productores de la responsabilidad de gestionar y limpiar los residuos.

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Poniendo estas premisas en casos concretos, la Comisión propone prohibir los bastoncillos de algodón de plástico, los cubiertos, los platos, las pajitas, los agitadores de bebidas y los palitos para globos. No se prohibirán las compresas higiénicas, las toallitas húmedas y los globos, pero se requerirá un etiquetado claro y normalizado que indique cómo deben eliminarse los residuos. Los recipientes de bebidas de un solo uso hechos con plástico solo se permitirán en el mercado si sus tapones y tapas permanecen unidas al envase. Los Estados miembros estarán obligados a recoger el 90 % de las botellas de bebidas de plástico de un solo uso de aquí a 2025 mediante, por ejemplo, sistemas de consigna.

Pero esto podría no acabar aquí, ya que el Comité Europeo de las Regiones acaba de pedir que estas restricciones -aplicadas solo al plástico de un solo uso- se extiendan a todo artículo de plástico desechable y no degradable. Esta asamblea de la UE de entes locales y regionales propone ampliar el ámbito de aplicación de la nueva norma para que englobe también todo el ecosistema acuático, incluidas las aguas dulces y las aguas marinas poco profundas.

“La prevención de los residuos debe ser la prioridad absoluta. Hemos de empezar por limitar el uso de los artículos de plástico y establecer criterios obligatorios de diseño ecológico de los productos. Necesitamos menos y mejores plásticos. Debemos eliminar las subvenciones actuales a los combustibles fósiles y los obstáculos a un mercado único de materias primas secundarias, ya que ambos hacen que los plásticos vírgenes resulten más baratos que los plásticos reciclados o los bioplásticos y frenan el desarrollo de una economía circular del plástico“, explica en un comunicado oficial André van de Nador, alcalde de la holandesa localidad de Westellingwerf y ponente del dictamen.

Las ciudades y regiones de la UE apoyan además que los productores cubran la totalidad de los costes de recogida y tratamiento de los residuos que generan sus productos. Los miembros proponen que los productores e importadores de plásticos de origen fósil asuman la responsabilidad económica por el coste de reducir las emisiones de CO2 derivadas del tratamiento final de sus residuos plásticos.

Además, el Comité Europeo de las Regiones se declara partidario de una prima basada en el rendimiento y de incentivos financieros para fomentar el uso de plásticos reciclados y respalda el requisito de que, para 2025, se utilice un mínimo del 50 % de materiales reciclados en la producción de nuevos plásticos.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.