Salud

Cómo el estrés prolongado contrae tu cerebro (y cómo evitarlo)

Cómo el estrés prolongado merma tu cerebro (y cómo evitarlo)

Ahondamos en cómo el estrés afecta a tu cerebro, a tu mente o a tus emociones a largo plazo, y algunas recetas para prevenir o paliar la aparición de este mal endémico del siglo XXI.

El cuerpo no reacciona bien al estrés, especialmente cuando la exposición es prolongada o a medio plazo. Puede aparecer ligado al frenético, precario y cambiante mundo laboral, a jornadas laborales excesivas o a un despido, pero también a raíz de problemas económicos, familiares o conyugales, el cambio climático y los desastres naturales o cualquier cosa relacionada con la vida cotidiana. Incluso existe el tecnoestrés, que explicamos de forma amplia en este artículo. 

Si piensas en una situación estresante, seguramente te haya resultado más difícil tomar decisiones simples, recordar la palabra correcta para algo o simplemente pensar en donde has dejado las llaves del coche. La ciencia tiene una explicación para ello: el estrés tiene la capacidad de contraer físicamente el cerebro y a largo plazo, equivale a menos materia gris. 

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Sucede que cuando te estresas, tu cuerpo libera cortisol, también conocido como la hormona del estrés, concebido a nivel fisiológico como una respuesta de alerta para huir, atacar o enfrentarte a un peligro. Es decir, que a corto plazo o de forma puntual y en ráfagas limitadas, no pasa nada. De hecho, el cortisol tiene la capacidad de disminuir la presión arterial, controlar el azúcar en la sangre y reducir la inflamación en el cuerpo.

Investigadores de la Universidad de California en Berkeley incluso encontraron que cuando las ratas de laboratorio estaban expuestas a eventos estresantes breves, las células madre en sus cerebros en realidad se convirtieron en nuevas células nerviosas. Como resultado, el rendimiento mental de las ratas mejoró.

Pero apuntando al estrés crónico, la exposición repetida y prolongada a algo estresante, como el trabajo exigente o la enfermedad grave de un familiar, este puede desencadenar o potenciar problemas como la obesidad, enfermedades del corazón, depresión, presión arterial alta y conductas de vida poco saludables.

Qué le hace el estrés prolongado a tu cerebro

Dos áreas afectadas son el hipocampo, que desempeña un papel central en el aprendizaje y la memoria, y la corteza prefrontal, que regula los pensamientos, las emociones y las acciones al “hablar” con otras regiones del cerebro.

En un estudio reciente publicado en la revista Neurology, los investigadores verificaron los niveles de cortisol en la sangre de 2.231 personas saludables de mediana edad, evaluando también su memoria y habilidades de pensamiento y extrayendo imágenes de sus cerebros. Los resultados revelaron que los participantes, particularmente las mujeres, que tenían altos niveles de cortisol en la sangre tenían peor desempeño en las pruebas de memoria y cognitivas. Con el tiempo, también parecían perder volumen cerebral.

“Los volúmenes cerebrales ligeramente más bajos y el rendimiento de la memoria de la magnitud observada en este estudio están asociados con un mayor riesgo de demencia de 10 a 20 años después”, reveló Sudha Seshadri, uno de los autores del estudio.

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Monica Starkman, psiquiatra de la facultad de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan, observó un fenómeno similar de “contracción” en pacientes con enfermedad de Cushing, una condición rara en la que se produce demasiado cortisol en el cuerpo. “En las resonancias magnéticas se encuentra que el hipocampo tenía un tamaño reducido en comparación con las normas para los sujetos humanos”. Esta zona del cerebro está estrechamente relacionada con el aprendizaje. Es importante destacar que al disminuir los niveles de cortisol gracias a cirugía hipofisaria, el volumen del hipocampo aumentó.

Si quieres detectar la aparición del estrés, cabe destacar que sus signos cognitivos incluyen pérdida de memoria, dificultad para pensar, concentración y toma de decisiones. En el apartado físico, los síntomas dispares abarcan fatiga, pérdida de peso, dolores de cabeza, problemas digestivos, dolencias musculares y dolor en las articulaciones.

Breves apuntes para reducir el estrés diario

  • ¡Muévete!: Camina todos los días, haz yoga, nada o apúntate al gimnasio de tu barrio. El ejercicio es fundamental para segregar endorfinas, responsables de mejorar el pensamiento, la concentración y el estado de ánimo. La actividad física también alivia la ansiedad y contribuye a mantener el tamaño y la función del cerebro a medida que envejece.
  • Descansa adecuadamente: Jamás subestimes el poder del sueño, ya que nuestro cuerpo se cura y se regenera cuando descansamos, por lo que es recomendable dormir de siete a nueve horas cada noche en un lugar tranquilo, oscuro, silencioso, seco, limpio y cómodo.
  • Eres lo que comes: Existen numerosos alimentos para reducir el estrés, especialmente los granos enteros, pescados azules, frutas y verduras. Debes consumir carbohidratos complejos que aumentan la producción de serotonina, así como vitamina C, capaz de reducir el cortisol.
  • Socializa: Cuando conoces a gente interesante, quedas con tus amigos y te sientes apoyado, tu cuerpo produce más oxitocina, que reduce la ansiedad y genera una sensación de calma.
  • Medita y haz ejercicios de relajación: El yoga, la relajación y la meditación no harán que su estrés se evapore mágicamente, pero pueden ayudarte a controlarlo mejor, aprender a respirar y lograr un mejor descanso. En este enlace recopilamos una serie de valiosas técnicas.

Fuente | Healthline

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.