Salud

Por qué devorar un buen libro aumenta tu empatía, según la neurociencia

Beneficios de leer

Si eres un lector voraz seguramente hayas perdido la noción del tiempo devorando tus novelas favoritas, metiéndote hasta el fondo en la piel de sus personajes y empatizando con sus conflictos y emociones. La neurociencia tiene una explicación para esto.

La ciencia te recomienda leer libros a diario por beneficios muy diversos: el incremento del vocabulario, la disminución del estrés y de la ansiedad o la mayor conectividad en las áreas del cerebro que participan en la receptividad del lenguaje. También incentivan tu inteligencia, ramifican tu conocimiento y te hacen ser más humilde a nivel intelectual. Pero hoy nos centraremos en un aspecto concreto de la lectura y cómo esta te permite entender el dolor y la alegría ajena, mirando desde otros ojos y entendiendo otras perspectivas. En definitiva, aumentando la empatía.

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Recientemente, Lit Hub acogía la fascinante explicación elaborada por Maryanne Wolf , profesora de Tufts University y experta en lectura y desarrollo infantil acerca de cómo la inmersión en un buen libro afecta a tu cerebro, logrando que te sumerjas de pleno en la historia y conectes con sus personajes, “entendiendo el rango de sus sentimientos contradictorios” y “sintiéndote menos solo con tu particular y compleja mezcla de emociones”.

La lectura, según esta experta, ilumina tu cerebro como un árbol de Navidad. Cuando te involucras en la lectura de una novela, no solo las partes del cerebro que se ocupan del procesamiento del lenguaje trabajan duro. De hecho, cuando estamos profundamente comprometidos con una historia, tu cerebro refleja las acciones y los sentimientos de los personajes. Es decir, por poner un ejemplo sencillo, si el protagonista de la historia está nadando, en tu cerebro también se activarán las secciones que se “iluminarían” si tú mismo estuvieras braceando en el agua.

Leer es vivir la historia

Llevándole la contraria a la famosa frase de la reportera Samanta Villar, a veces sí es lo mismo “contarlo que vivirlo”. La investigación titulada ‘Your Brain on Jane Austen’, y elaborada por la académica experta en literatura del siglo XVII Natalie Phillips junto a un equipo de neurocientíficos de Stanford reveló que “cuando leemos una obra de ficción ‘de cerca’, activamos regiones del cerebro que están alineadas con lo que los personajes sienten y hacen”.

Cuando lees que Anna Karenina se tira a las vías del tren, partes de tu cerebro involucradas en el control motor saltan literalmente con ella. Cuando lees sobre un vestido sedoso u hojas que crujen, se activan secciones de tu cerebro relativas a la percepción sensorial. A un nivel cerebral básico, realmente experimentamos lo mismo que los personajes. La brillante conclusión es que no solamente entendemos un libro, sino que a nivel neurológico, lo vivimos.

Leer en esta tipografía mejora tu memoria

“Cuando leemos ficción, el cerebro simula activamente la conciencia de otra persona, incluidos aquellos a quienes de otra manera nunca imaginaríamos conocer. Nos permite probar, por unos momentos, lo que realmente significa ser otra persona”, afirmó Wolf en su investigación, lo que confirma que la lectura se trata de un apasionante y útil entrenamiento de la empatía.

Por supuesto, sobra decir que leer un artículo breve, navegar por las redes o tener 15 pestañas del navegador abiertas no permite que el cerebro se active de la misma manera. Es preciso aislarse de distracciones eternas y abogar por una lectura profunda que comprenda, al menos, unos minutos. Esto también se conoce como paciencia cognitiva.

Fuente | Inc

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.