Salud

¿De qué están hechos los antibióticos?

de qué se componen los antibioticos

España es uno de los países de la Unión Europea con mayor consumo de antibióticos tanto en personas como en animales. En este artículo te contamos de qué están hechos los antibióticos y por qué desarrollamos resistencia a este tipo de medicamentos.

España se sitúa como el país con mayor consumo de antibióticos en el conjunto de la Unión Europa, tanto en personas como en animales.

Así lo recoge el el informe conjunto de la Agencia Europa de Seguridad Alimentaria, la Agencia de Medicamentos Europa y del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades que estima que en nuestro país el conjunto de personas y animales consumió un total de  3.291 toneladas de algún tipo de antibiótico tan solo en 2014.

Un dato que contrasta llamativamente si lo comparamos con uno de los países que menos consumo de antibióticos realiza de la Unión Europea, Luxemburgo, que según dicho estudio tan solo consumió 7 toneladas.

Y según los datos ofrecidos por el Ministerio de Salud en 2016, los españoles consumieron una media de 33,16 dosis diarias de antibióticos por cada mil habitantes.

Pero aunque según los datos en España en consumo de antibióticos esté tan generalizado, puede que no todo el mundo sepa realmente en qué consiste este tipo de medicamentos, ni de qué están hechos los antibióticos.

De qué se componen los antibióticos

Los antibióticos pertenecen a una clase de compuestos naturales llamados metabolitos secundarios. Estas son moléculas que no son esenciales para el crecimiento y el metabolismo normales (como azúcares, aminoácidos y ácidos nucleicos) pero desempeñan funciones especializadas.

Según informa el biólogo Drew Smith en la plataforma Quora, los metabolitos secundarios permiten a las criaturas que no pueden moverse o hablar comunicarse, controlar sus entornos y defenderse.

La mayoría de los antibióticos están basados en productos naturales sintetizados por bacterias y hongos. Quinolonas (como Cipro) y sulfamidas (como sulfametoxazol) son las principales excepciones a esta regla.

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Las bacterias, las plantas y los hongos son mucho mejores que los químicos humanos para crear moléculas complejas. Estas biosíntesis a menudo se logran dentro de las células, a través de grandes complejos de enzimas en el que varios precursores e intermediarios se ensamblan, modifican y transmiten.

Uno de los ejemplos citados en el artículo refiere a la Vancomicina, uno de los antibióticos más prescritos en EEUU y que en nuestro país se comercializa en viales de dos dosificaciones: viales de 500mg y viales que contienen 1g de Vancomicina base.

Su uso es frecuente en las UCIs para infecciones de pacientes con niveles anormalmente bajos de determinados glóbulos blancos que deben ser tratados con fármacos que llevan a cabo una reducción de la función de la médula ósea.

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Según informa Smith, aunque la síntesis total de vancomicina se ha logrado ya en los laboratorios, todavía se produce comercialmente mediante la fermentación de la bacteria Amycolatopsis orientalis a partir de la cual se aisló por primera vez.

Lo que hay que tener en cuenta acerca de estos metabolitos secundarios en los que se basan los antibióticos es que cualquier elemento que produzca una enzima también puede descomponerse mediante una enzima, a menudo la misma que la formó.

Pequeños ajustes a estas enzimas, o simplemente ponerlas en un ambiente diferente, pueden hacer que degraden los antibióticos.

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De esta manera, la resistencia a los antibióticos es, por lo tanto, una característica intrínseca e inevitable del uso de los mismos. Y según la OMS, una de las mayores amenazas para la salud mundial, la seguridad alimentaria y el desarrollo en nuestros días.

Aunque como hemos visto dada la propia naturaleza de los antibióticos desarrollar una resistencia a ellos es algo inherente, su mal uso puede acelerar este proceso. Por lo que no se recomienda su ingesta indiscriminada o la automedicación.

Sobre el autor de este artículo

Cristina Fernández Esteban

Licenciada en periodismo. Entusiasta de la tecnología, la literatura y el café.