Salud

11 cosas que debes saber sobre el trastorno afectivo estacional

11 cosas que debes saber sobre el trastorno afectivo estacional

Te contamos qué es y en qué consiste el SAD o síndrome afectivo estacional, un trastorno que va y viene en función de las estaciones y que constituye un tipo de depresión más común en las mujeres, los jóvenes y los que viven lejos del ecuador.

Aunque para saber si lo sufres debes ponerte en manos de un especialista, este artículo pretende arrojar luz sobre el trastorno afectivo estacional, un trastorno psicológico que va mucho más allá de la tristeza o la melancolía habitualmente asociadas al otoño o al invierno. Algunos de los síntomas de este problema son los sentimientos de irritación, pesimismo y desesperanza, la fatiga y falta de energía, el insomnio o el exceso de sueño, los pensamientos de muerte o suicidio y el aumento de peso debido a la ingesta excesiva de carbohidratos. Las actividades que se solían disfrutar pierden interés y la persona vive constantemente triste y con una perspectiva sombría.

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Los expertos nos revelan que el 70% de las personas que padecen depresión regular se encuentran peor durante los meses de invierno; sin embargo, las personas con SAD a menudo se sienten bien durante el resto del año. A continuación, dibujamos los principales datos sobre este trastorno, cuyas causas exactas se desconocen aunque la ciencia apunta a un desquilibrio de serotonina, excesiva producción de melatonina, alteraciones del ritmo circadiano y carencia de vitamina D.

11 datos fundamentales sobre el trastorno afectivo estacional

  • No se trata de un fenómeno aislado: Para llegar a un diagnóstico de trastorno afectivo estacional -SAD por sus siglas en inglés o TAE en español- debes sufrir depresión estacional durante al menos dos años consecutivos, según el psiquiatra Jerry Halverson.
  • Es bastante más común de lo que crees: Las estadísticas revelan que entre el 4% y el 6% de las personas padecen una versión grave de esta depresión, según datos de la Academia Americana de Médicos de Familia, mientras que además, del 10% al 20% restante experimentará una forma más leve de este problema. Las mujeres son cuatro veces más propensas que los hombres a sufrir el trastorno afectivo estacional. Por lo general se inicia en personas mayores de 20 años de edad y su riesgo disminuye para los adultos a medida que envejecen.
  • Las actividades al aire libre te protegen: Para ayudar a contrarrestar los efectos que empañan el estado de ánimo de las noches largas y los días más oscuros, es fundamental realizar actividad física en el exterior con regularidad, puesto que el deporte es uno de los mejores contrapesos contra la aparición de la depresión.
  • La oscuridad afecta a tus ritmos circadianos: Si vas y regresas del trabajo en la oscuridad y pasas las horas centrales del día en el interior, tu reloj interno o ritmo circadiano, se desestabiliza debido a la falta de luz natural, la cual interrumpe el flujo de hormonas cruciales relacionadas con el estado de ánimo y el sueño.
  • Uno de los principales tratamientos es la fototerapia: Esta técnica está concebida para reemplazar la luz del sol que se pierde durante los meses de otoño e invierno. La exposición diaria a cajas de fototerapia -que debe tener una intensidad de 10.000 lux- suele precisar un uso de veinte a treinta minutos diarios al despertarse por la mañana, aunque la mitad de personas con el trastorno no responden a esta terapia aislada, sino que combinan los medicamentos antidepresivos y la terapia de conversación para hacer frente a la depresión estacional. Cabe destacar que la elección de la caja es importante.
11 cosas que debes saber sobre el trastorno afectivo estacional

Cerca del 15% de la población sufre trastorno afectivo estacional

  • La terapia de conversación ofrece protección a largo plazo: La investigación deja en claro que la terapia cognitivo conductual (TCC) puede ayudar a las personas con síntomas de SAD. Un estudio publicado en el American Journal of Psychiatry halló que las personas con SAD que recibieron un curso de TCC de seis semanas tenían menos probabilidades de recaer los siguientes dos inviernos en comparación con las personas que dependían de la terapia de luz. Mientras que cerca de la mitad de los usuarios de fototerapia informaron de episodios de SAD durante inviernos posteriores, solo uno de cada cuatro pacientes con TCC experimentó recaídas.
  • Prevenir los síntomas es más fácil que tratarlos: Es mejor recibir terapia, cuidar la alimentación, respetar el horario de sueño y realizar actividad física habitual antes de que comiencen los días más cortos y fríos, creando un plan de prevención que sirva para mantener el trastorno afectivo estacional a raya.
  • Genera culpabilidad: Los terapeutas revelan que es muy común entre los pacientes adoptar la creencia de que este trastorno no es un diagnóstico real y disminuir la importancia de sus síntomas o culparse a sí mismos por lo que están sintiendo. Sin embargo, esto es un craso error, ya que resulta mucho más efectivo pensar por adelantado en maneras de cuidarse a sí mismo si experimentas SAD que tener una reacción de culpabilidad y negación al experimentarlo.
  • También puede acontecer en verano: Según explica la psicóloga Laura Athey-Lloyd, el SAD no se circunscribe exclusivamente al invierno, sino que también tiene una variante, menos frecuente y conocida, en verano. Los síntomas más comunes del SAD con inicio en esta estación abarcan pérdida del apetito, pérdida de peso, insomnio, irritabilidad y ansiedad y agitación.
  • La vida social es positiva para prevenirlo: Una vez que pasa la temporada de vacaciones, es fácil retirarse al interior de tu hogar y no tener vida social hasta que regrese la primavera. Los psicológos coinciden en el potencial de la vida social y familiar y los lazos de las amistades para evitar este problema y reducir la angustia o la sensación de malestar. Ir al cine, a pasear con paraguas, hacer caminatas otoñales, recoger setas, tomar café con amigos y planificar cenas tiene importantes beneficios psíquicos.
  • Abrazar el lado divertido del frío ayuda: Sentarse junto al fuego, tomar un chocolate caliente, disfrutar de las vacaciones de Navidad, jugar en la nieve o salir a realizar fotografías otoñales e invernales te ayudará a evitar que te concentres en lo negativo. Las escapadas y la actividad exterior son importantes para tu salud mental.

Fuente | Reader´s Digest

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.