Salud

10 mitos alimentarios y dietéticos a examen

Sometemos a examen 10 mitos y estereotipos populares relativos a la dieta y a la alimentación

Nuestra dieta y nuestra cultura gastronómica está rodeada de mitos y creencias populares que es necesario analizar para cuidar nuestra salud.

¿Cuántas veces habremos escuchado el dicho de que somos lo que comemos? A la hora de poner en práctica diversos hábitos saludables es importante desterrar creencias y afirmaciones dietéticas erróneas, desmontar falsos mitos e informarse adecuadamente para poder disfrutar de una dieta sana y completa. Por otra parte, también cabe destacar la evolución de determinados estudios en los últimos años.

10 mejores apps de salud y vida sana

Hoy hablaremos de diez mitos equivocados en torno a nuestra alimentación, desmontando las creencias populares y también los informes científicos invalidados por nuevos descubrimientos.

Analizando 10 mitos sobre alimentación

  1. El pan integral engorda menos que el blanco: Esto es totalmente falso, puesto que ambos engordan igual, aportando hidratos de carbono en forma de almidón, que es una reserva de azúcares. Es cierto que el pan integral aporta fibra vegetal, procedente de la cáscara del grano, positiva para la digestión y la flora intestinal. En términos relativos, una rebanada de pan integral puede contener menos hidratos debido al porcentaje de fibra, pero la diferencia es irrisoria. 
  2. Es preciso evitar el agua durante las comidas: La creencia popular afirma que beberla aumenta la retención de líquidos. Sin embargo, el agua hidrata el bolo alimenticio y la fibra vegetal es la que se encarga de acumularla, con lo que mejora el paso por el intestino y la absorción posterior de nutrientes. Además de ser muy buena para nuestros riñones, sirve para incrementar la sensación de saciedad y que comamos con moderación.
  3. Los lácteos desnatados adelgazan: Aunque la leche desnatada o el yogurt del mismo tipo aporten menos grasa animal a la dieta, el principal afectado es el colesterol y no el peso. No obstante, estudios recientes indican que las personas que toman desnatados por las mañanas aumentan su sensación de hambre durante el día y comen más. Por otra parte, los derivados lácteos desnatados suelen contener más azúcares que los productos enteros, lo que que sí engorda.
  4. Los huevos conllevan mucho colesterol: Esta creencia está sometida a debate, ya que aunque es verdad que si contienen una buena ración, no se incorpora a la sangre en una proporción tan grande como se estimaba. La importancia de la genética es muy grande, ya que dos personas que tengan la misma dieta pueden generar niveles de colesterol en sangre totalmente distintos.
  5. La miel es más sana que el azúcar y engorda menos: Este es un mito que conviene desterrar, ya que la miel engorda igual que el azúcar, ya que contiene elevadas dosis del mismo, junto a un 5% de vitaminas, ácidos grasos, minerales y proteínas. Desde el punto de vista dietético, es un producto desaconsejable a no ser que sea de consumo eventual.
  6. Los aceites engordan: Por norma, esto no es así. El aceite no engorda si tenemos una dieta baja en hidratos de carbono. Además, muchos aceites ayudan a bajar el colesterol.
  7. Las cabezas contienen lo mejor del marisco: ¡Error! El marisco es rico en nutrientes, entre ellos el colesterol, y aunque no existe siempre una relación directa entre colesterol ingerido y colesterol en sangre, hay que ser cautos con el tema. Precisamente las cabezas de gambas, cigalas, langostinos, bueyes de mar o langostas son donde más se acumula la materia grasa y por tanto el colesterol, además los sulfitos que se añaden como conservantes o cadmio, un metal pesado procedente de actividades industriales en tierra.
  8. Son mejores los yogures con bifidus: Depende de para qué persona y sus circunstancias físicas, ya que existen estudios que no encuentran beneficios de este tipo de productos en individuos sanos, aunque sí en personas con carencias en su flora intestinal.
  9. Hay que evitar siempre todo tipo de grasa animal: Un nuevo error, puesto que la grasa de este tipo no tiene que engordar o aportar colesterol necesariamente, sino que incluso es necesario consumirla para determinados procesos metabólicos, como la síntesis de vitamina D. Eso si, la clave de su consumo en positivo reside en la moderación.
  10. Las bebidas light engordan menos que las normales: Todavía no está claro y existe controversia de opiniones. ¿El motivo? Las bebidas azucaradas de esta clase sustituyen los azúcares tradicionales por otros alternativos que en principio no entran en las rutas metabólicas del cuerpo humano. Sin embargo, el hecho de que sean azúcares -ya que lo que se busca es que la bebida sea dulce- podría provocar que envíen a la flora intestinal un mensaje equivocado, por lo que el organismo acumularía las nuevas entradas de alimento como grasa.

Vía | Consumo Claro

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.