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RFID desde la tumba

Escrito por Editorial RWWES

Se trata de una escena arquetípica de terror: un personaje asustadizo atraviesa un cementerio por la noche. Pistas: luna llena, búho, niebla sobre el suelo. Una rama se parte. El miedoso aprieta el paso, su corazón late a toda prisa, cada vez jadea más. Una rama se engancha en su zapato, y tropieza hasta caer enfrente de una lápida. ¡Los muertos se levantan y hablan!

¡AHHHHRRRGGHGHGH!

Ah, no. Solo es un chip RFID incrustado en la lápida.

RosettaStone, una empresa que se dedica a crear “productos conmemorativos tecnológicamente mejorados”, ha creado la RosettaStone Tablet. Este chip RFID, situado dentro de una lápida, cuenta con espacio suficiente como para una fotografía y un mensaje de 1000 palabras.

Para leer el mensaje necesitamos un smartphone con NFC-RFID, que podemos colocar tocando la placa de granito del tamaño de la palma de la mano que cubre el chip. Según la empresa, el chip tiene una resistencia los factores meteorológicos de 3.200 años. (Mensaje para nuestros lectores en 5.109: ¿podéis comprobarlo?)

La placa en sí lleva grabados varios símbolos de un menú que ofrece la empresa. Están diseñados para conmemorar los momentos significativos de la vida de la persona: su boda, cuando tuvo nietos, sus logros profesionales, reconocimientos públicos, etc.

Sin embargo, recapacitemos. Hay mensajes conmemorativos en piedra que han soportado 4.200 años y más. Lenguaje + piedra = para siempre. (O lo suficiente en el caso de las obras gubernamentales.) Las marcas en tumbas han soportado inundaciones e incendios y el derrumbe de civilizaciones. ¿Es RosettaStone el triunfo de la esperanza sobre la razón? ¿O nos acompañará para siempre la posibilidad de recuperar mensajes electrónicos? Si esto último es cierto, ¿podrá expandirse la tecnología para permitirnos subir más datos, vídeo y audio del fallecido y testimonios de sucesivas generaciones de visitantes?

En cualquier caso, al menos por ahora, herramientas como RosettaStone podrían ofrecer una potente sensación emocional de inmediatez a los vivos al recordar a las personas que han perdido.

Fotografía: Josh McGinn.

Original: Curt Hopkins

Traducción: Marco Fernández

Sobre el autor de este artículo

Editorial RWWES

  • jenofonte

    Es interesante, aunque no sé si me gustaría recordar tantos momentos felices de una persona que se ha ido cuando visito su tumba. Muchas veces lo bueno de una lápida es que es lo bastante abstracta como para que formes en tu cabeza el recuerdo que más te emocione.