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Por qué no deberías actualizar tu sistema operativo al primer día

Por qué no deberías actualizar tu sistema operativo al primer día

Actualizar tu sistema operativo el primer día en el que la actualización ve la luz puede resultar contraproducente e implicar riesgos de ciberseguridad. Te contamos por qué deberías esperar un poquito.

Hace ya tiempo que es historia aquello de usar el mismo sistema operativo sin variaciones durante años: Windows 10 suele recibir una actualización significativa cada seis mese, mientras que incluso Apple obliga a sus usuarios a poner al día sus iPhone. Sin embargo, los especialistas recomiendan no apresurarse y correr a instalar la actualización nada más se anuncie, debido a que pueden surgir tanto problemas de hardware como de software.

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Sin ir más lejos, Microsoft se vio obligado a retirar la actualización de octubre de 2018 de Windows 10 porque eliminó los archivos personales de algunas usuarios, mientras que algunas de las actualizaciones anteriores también causaron problemas variados, desde la aparición de la pantalla azul de la muerte al conectar un Kindle a inconvenientes técnicos con las webcams.

En el caso de Apple, la actualización de iOS 11.1 no permitía a algunos usuarios de iPhone escribir la letra “I” y anteriormente, al actualizar iOS 9.0 los usuarios se quedaban atascados en la opción “Slide to Upgrade”. La actualización de iOS 8.0.1 rompió la conectividad y el Touch ID para muchos usuarios, algo que obligó a Apple a retirarlo.En los teléfonos inteligentes Pixel de Google, las actualizaciones de Android han hecho provocado que el terminal se desbloquee y se cargue más lentamente.

Las versiones beta: ¿cuándo debo actualizar mi sistema operativo?

Tal y como revelan desde How to Geek, existen compañías como Microsoft y Apple que tienen pruebas beta que deberían detectar esta clase de problemas antes de llegar a una versión estable: Microsoft tiene su programa Insider Preview, Apple tiene desarrolladores y betas públicas, y Google tiene su programa beta Android. Sin embargo, la primera versión beta suele venir con algunos problemas bajo el brazo.

La segunda beta suele llegar a una pequeña porción de ordenadores en el caso de Windows 10, evaluando cómo funcionan. Sin embargo, aquellos que quieran instalarla de forma manual pueden encontrarla acudiendo al apartado de Configuración y haciendo clic en “Buscar actualizaciones”. En el caso de surjan problemas, los probadores beta pueden salir mal parados hasta que la compañía proporcione el parche pertinente, también en Linux.

Incluso cuando la actualización se ha extendido a todos los dispositivos de los consumidores, esa versión normal “estable” sigue siendo una especie de programa beta. De hecho, Microsoft y Apple permiten que las empresas demoren la instalación de actualizaciones hasta que los consumidores las prueben mejor.

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Con Windows 10 Professional, puedes optar por diferir las principales actualizaciones de funciones, como la Actualización de octubre, hasta 120 días. Probablemente debería ser estable después de cuatro meses. Mientras, Windows 10 Pro también te permite elegir diferentes “canales” de actualizaciones. De manera predeterminada, los ordenadores lo hacen de forma semestral, cuando la actualización está lista para un uso generalizado en la empresa -con muchos menos errores que aquellas listas para la mayoría de los usuarios-.

Apple permite a las empresas hacer algo similar, retrasando las actualizaciones de iOS hasta 90 días si así lo desean. Así, los de Cupertino pueden corregir errores en estas actualizaciones antes de que lleguen a las compañías.

En definitiva, no es recomendable evitar las actualizaciones por completo. De hecho, las de seguridad son fundamentales para mantener tu dispositivo. Las precauciones son esperar al menos un par de semanas para comprobar que no se reporte ningún problema y en el caso de Windows 10 Professional, considerar aplazar las actualizaciones durante algunas semanas para evitar que Windows las instale automáticamente.

En el caso de Apple, cuando vea la luz un sistema operativo iPhone, iPad o Mac, también conviene esperar unos días antes de instalarlo. Lo mismo sucede con Android: no te pongas de primero en la cola de actualización y deja que Google haga su trabajo en las primeras semanas. Por otro lado, la reciente actualización de Windows 10 fallida también debe recordarte la importancia de realizar de forma periódica copias de seguridad, almacenadas tanto en dispositivos externos como en la nube. Cabe destacar que en el caso de los smartphones, iPhone y Android suelen realizarlas de forma automática y además, puedes sincronizar con la nube tus principales aplicaciones.

Fuente | How to Geek

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.