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Guía de iniciación para comenzar a invertir en Bolsa

Guía de iniciación para comenzar a invertir en Bolsa

Existe una serie de análisis previos, pasos para primerizos y decisiones que un inversor novato debe realizar sino quiere perder todo su dinero de un plumazo…

Peter Lynch, famoso inversor en Bolsa, decía que “el destino de un inversor lo marca su estómago, no su cerebro”. Lección, sin duda, que ha experimentado en carne propia y que refleja la enorme dificultad de operar en Bolsa y el grado enorme de volatilidad e incertidumbre que se cierne sobre esta actividad económica.

Sin embargo, prácticamente todos nosotros hemos soñado en algún momento con encarnar a Charlie Sheen en la mítica película ‘Wall Street’ o, más recientemente, a Leonardo DiCaprio en ‘El lobo de Wall Street’. La crisis económica ha ayudado, además, a consolidar la inversión bursátil como una salida aparentemente fácil para conseguir dinero con los ahorros de toda una vida.

Pero, para poder adentrarnos en este mundo y empezar a invertir en bolsa, hay una serie de análisis previos, pasos para primerizos y decisiones que un inversor novato debe realizar sino quiere perder todo su dinero de un plumazo…

Empezando por lo básico

A la hora de comenzar a invertir en Bolsa, hemos de tener claro que se trata de un tipo de inversión muy arriesgada en comparación con otro tipo de gestión patrimonial (como fondos de ahorro, planes de pensiones o inversiones en inmuebles). De un día para otro, dependiendo de la volatilidad de la cartera (conjunto de acciones en propiedad) que tengamos, podemos ganar o perder mucho dinero.

Si estamos decididos a adentrarnos en el agitado mundo de la Bolsa, tenemos dos alternativas para poder invertir en acciones. La primera de ellas, y la más obvia, es la compra y venta directa de títulos en el mercado bursátil. La segunda es hacerlo a través de fondos de inversión, donde nosotros no tendremos la decisión final sobre los títulos que adquirimos, sino que serán expertos en el sector los que ‘jugarán’ con nuestro dinero en función de unos márgenes que están fijados previamente (es decir, el gestor del fondo indica al crearlo en qué tipo de acciones o divisas va a invertir y cuáles son sus niveles previstos de riesgo).

Es una opción menos atractiva, con unas expectativas de ganancias menores, pero algo más seguro que la inversión directa al contar con la dirección de un profesional. En los últimos tiempos ha surgido una opción intermedia entre ambos universos, llamada ‘social trading’, que no es más que combinar el poder de las redes sociales con la inversión en Bolsa para seguir (e incluso copiar automáticamente) los pasos de brókers con más experiencia que nosotros. eToro es una de las plataformas más conocidas en este terreno.

Una vez decidido que queremos invertir en Bolsa y la modalidad en que vamos a hacerlo, toca hablar de dinero. Para poder introducirse con éxito en el mundo de Wall Street hay que tener unos ahorros más o menos importantes, ya que el bróker que contratemos (del que hablaremos más adelante) nos cobrará comisiones por cada operación que hagamos, con lo que debemos apostar siempre por volúmenes relevantes de títulos si queremos cubrir los pagos al bróker.

Los expertos aseguran que los ahorros para poder entrar a invertir en Bolsa con garantías deben superar los 10.000 euros. Por debajo de esa cantidad será muy complicado crear una cartera sólida de acciones ya que tendremos que poner ‘todos los huevos en la misma cesta’, con el consiguiente riesgo para nuestra aventura bursátil. De hecho, si un accionista con pocos recursos financieros decida realizar varias operaciones, lo más probable es que pierda dinero tan sólo al hacer la compra de los títulos.

Por ejemplo, en el iluso pero representativo caso de que un inversor decida comprar un sólo título de una empresa, a un precio de dos euros, en realidad habrá comprado esa acción a más de cinco euros (sumando la comisión), con lo que tendrá que esperar -y rezar- para que la acción más que duplique su valor… tan sólo para cubrir pérdidas.

Elegir qué tipo de inversor en bolsa queremos ser

Teniendo en cuenta estas variables preliminares, hay que decidir qué tipo de inversor queremos ser. Existen diversas posiciones que podemos tomar en este mercado, cuyas fronteras son en ocasiones muy difusas, pero que principalmente tienen que ver con el tiempo que vamos a dedicar a operar en Bolsa y el nivel de riesgo que queremos asumir.

Así pues, la primera división se ciñe en el tiempo que vamos a mantener las acciones en nuestra cartera. Existen inversores que guardan las acciones durante un largo plazo de tiempo (obteniendo los beneficios a base de dividendos y operaciones extraordinarias, así como ventas muy estratégicas en momentos concretos) mientras que hay otros, los conocidos como ‘traders’, que buscan abrir y cerrar operaciones en un corto plazo de tiempo, incluso dentro de la misma sesión. En estos casos, el objetivo es comprar y vender la acción lo antes posible, obteniendo un beneficio inmediato gracias a la volatilidad del título durante su cotización diaria.

Ambos modelos son igual de eficaces y útiles, según el inversor. Es cierto que con el trading puede obtenerse un beneficio más rápido, además de lograrse ciertos ‘pelotazos’ que pueden multiplicar exponencialmente nuestras ganancias. Sin embargo, operar con este modelo exige no sólo una mayor capacidad financiera (para cubrir las pérdidas que irremediablemente van a producirse) sino que también obliga a un compromiso muy serio con la inversión, dedicando no sólo la jornada completa a operar en Bolsa sino a informarse, seguir análisis de tendencias y modelos de inversión para poder decidir qué valores tienen más posibilidades de incrementar su precio en un breve lapso de tiempo.

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Ahora que ya sabemos si seremos inversores a corto o a largo plazo, debemos decidir en qué tipo de operaciones queremos vernos envueltos. Podemos operar en distintos índices del mismo parqué, con distintos niveles de riesgo (no es lo mismo invertir en el IBEX 35 que en el Mercado Continuo o en el Mercado Alternativo Bursátil, siendo este último mucho más arriesgado). Tampoco es lo mismo invertir en acciones de compañías que en materias primas o divisas. Al igual que tampoco es lo mismo invertir al alza o a la baja.

También deberemos decidir si queremos apalancar (es decir, ‘jugar’ con dinero prestado que no tenemos para multiplicar nuestras ganancias) nuestra inversión con algún producto complejo (como pueden ser los ETF). Son muchos los detalles que debemos aclarar antes de proceder a invertir, con combinaciones prácticamente infinitas para crear nuestro perfil de accionista.

Crear una cuenta de valores

Para poder empezar a operar en Bolsa, debemos crearnos una cuenta de valores. Se trata de algo muy similar a las cuentas corrientes de toda la vida, sólo que en este caso no guardará dinero sino las acciones que vayamos adquiriendo en nuestra aventura bursátil.

La cuenta de valores puede contratarse en cualquier entidad financiera, con un coste de mantenimiento que oscila notablemente entre las distintas entidades, también en función de los servicios contratados (como un mínimo de títulos o de operaciones al año, por ejemplo. Incluso el Santander ofrece gratuitamente su cuenta de valores siempre que sea para guardar acciones del propio banco) y debe estar siempre vinculada a una cuenta corriente a nuestro nombre. El motivo de que la cuenta de valores deba estar unida a una cuenta corriente es que, automáticamente, cuando compremos un título se nos descontará su importe de ese lugar; al igual que cuando procedamos a vender, recibiremos el reintegro en la cuenta corriente.

El papel del bróker

El bróker es el intermediario obligatorio entre el inversor y la Bolsa, con lo que tendremos que contratar este servicio si queremos operar en el mercado bursátil de forma directa. Hay multitud de operadores de esta índole, cada uno de ellos focalizado en un perfil distinto de accionista y con comisiones muy diversas.

Así, existen brókeres especializados en trading (operar a corto plazo), otros con menos comisiones para inversores más a largo plazo, otros especializados en tratar con productos más complejos (como opciones, futuros o ETF), algunos centrados en mercados muy definidos (como el parqué nacional o plazas extranjeras, etc.). En función del perfil que hayamos definido previamente, nos convendrá uno y otro. Los propios bancos ofrecen sus servicios de bróker, aunque también existen numerosas alternativas independientes en el mercado, la mayoría de ellas operando de forma 100% online, como Plus500, Renta4, DeGiro, ClickTrade o XTB.

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Con todo ello, las comisiones son un tema a analizar de forma muy detallada por los inversores primerizos. En ese sentido, debemos tener en cuenta que, cada vez que compremos o vendamos una acción, deberemos abonar una media del 0,30-0,50% del importe al bróker y a la propia entidad bursátil donde se negocia la acción que hemos comprado. También cuando recibamos un dividendo tendremos que pagar una comisión al bróker, al igual que si alguna de las empresas invertidas realiza alguna ampliación de capital.

En el caso de que hayamos optado por ser inversores a largo plazo, debemos buscar un bróker con las menores comisiones de dividendos y mantenimiento posible; mientras que si hemos apostado por invertir a corto plazo lo que nos interesará es tener una comisión de compra y venta muy reducida, ya que haremos un gran número de operaciones cada día.

Analizar y comprar las primeras acciones

Ya hemos hecho lo más complicado que es lanzarnos a invertir en bolsa por primera vez, crear la cartera de valores y contratar al bróker. Ahora es el momento de empezar a invertir en Bolsa. Para ello, y a través de la plataforma web que hayamos seleccionado, podremos ver las tendencias de cotización de cada una de las empresas negociadas en nuestros mercados, pudiendo acceder también a sus últimos balances financieros y a todo tipo de gráficas donde podremos conocer, de un simple vistazo, la evolución de la empresa.

Con esa información, y la que obtengamos de expertos en Bolsa y los medios de comunicación, podremos decidirnos ya a comprar una acción. Simplemente habrá que seleccionar esa opción, aceptar el precio de compra actual (o seleccionar un precio objetivo, dejando al bróker encargado de adquirir el título cuando cotice a ese precio) y las comisiones derivadas.

En unos instantes, el título aparecerá en nuestra cartera de valores y podremos -dependiendo del servicio- crear alertas sobre su cotización e incluso programar órdenes automáticas de venta en caso de que cotice a un determinado precio.

Ahora que ya tienes las noticiones básicas para invertir en bolsa por primera vez, ¿te animas a probar?

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.