Innovación

uRing, un anillo que mide nuestras emociones

usenns
Escrito por Inma Rico

Estrés, placer, diversión o desagrado son algunas de las reacciones que puede medir este anillo, basado en el neuromarketing, cuando estamos expuestos a determinados estímulos.

URing es un anillo que permite saber si un mensaje publicitario nos transmite algún sentimiento, si disfrutamos o nos aburrimos cuando estamos jugando a un videojuego, o si nos hemos emocionado viendo una película. Se trata de un anillo ergonómico, wearable y wireless, que registra la actividad fisiológica de quien lo lleva puesto, ya sean uno o varios usuarios de forma simultánea, y traduce la información neuronal a través de métricas que indican nuestras reacciones ante determinados estímulos, y que se concretan en estrés, placer, diversión o desagrado. Una serie de señales que se producen de forma inconsciente para la persona que lo lleva puesto y que no pueden ser controladas por este.

Como explica a TICbeat María López, CEO de BitBrain Technologies, empresa spin-off de la Universidad de Zaragoza y responsable del desarrollo de uRing, “es un dispositivo que permite medir emociones de una forma fiable, cómoda y en entornos reales. Además,  su software permite sincronizar varios uRings para hacer mediciones en grandes grupos. La ventaja de uRing es que permite obtener información objetiva sobre las emociones de las personas, algo que no es posible cuando preguntamos. En este sentido, la Neurociencia moderna ha demostrado que las emociones se producen de una manera no consciente y los sentimientos (lo que pensamos racionalmente que sentimos) no tienen por qué coincidir con las emociones reales”.

Precisamente, es esta ventaja que comenta la responsable lo que brinda grandes posibilidades a uRing en el terreno empresarial, especialmente a la hora de realizar estudios de mercados o análisis de audiencias y de entretenimiento; un segmento para el que se presenta como un cambio paradigmático respecto a las tradicionales metodologías de investigación de mercado, en las que uno de los grandes problemas es la manipulación de las respuestas de forma consciente por parte de los usuarios que participan en el estudio.

Con uRing y el llamado neuromarketing se puede medir y revelar información de los procesos inconscientes que producen las marcas, la publicidad, los productos o la forma de presentarlos. Como explica María López, “el neuromarketing es una nueva metodología de investigación de mercados en la que no se pregunta al consumidor. Lo que hace es monitorizar los cambios fisiológicos que se producen en una muestra de personas ante un estímulo marketiniano (una marca, un producto, un anuncio…) y traducir esos cambios en información emocional.  Es interesante porque complementa a las técnicas tradicionales (focus-groups, encuestas y entrevistas), proporcionando una capa extra de información emocional real”.

Según la Fundación Everis, que ha participado en el desarrollo y lanzamiento de uRing, este método tiene una eficacia muy superior a las metodologías tradicionales aplicadas en los estudios de mercado y duplica el impacto emocional de un anuncio publicitario.

Numerosas aplicaciones

uRing tiene diversas aplicaciones, como comenta María López, una puede ser en un estudio de creatividad o anuncio, donde se podría combinar, incluso, con cámaras de vídeo y/o con tecnología de seguimiento ocular; otra en la medición de la eficacia de un gran evento; otra en la evaluación de la experiencia de usuario de una página web para ver si está bien diseñada; o, incluso, en áreas de la salud y el bienestar, para evaluar el efecto emocional de diversas terapias, por ejemplo.

Su lanzamiento está previsto para el mes de mayo de 2014 -lo comercializará la compañía uSenns– y sus desarrolladores ya se encuentran trabajando en su “hermano mayor” que, indican: “Será una diadema capaz de recoger la actividad cerebral y decodificar de una forma mucho más precisa la valencia (nivel de positividad/negatividad), además de permitir la decodificación de otros aspectos como la activación de memoria o la atención”, concluye López.

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Inma Rico