Innovación

Una caja negra artificial para no perder ni un recuerdo

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Escrito por Rafael Claudín

El Departamento de Defensa de Estados Unidos quiere tener entre sus ‘gadgets’ un implante cerebral que sea capaz de almacenar recuerdos… Y devolvérselos a un cerebro dañado.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos quiere tener entre sus gadgets un implante cerebral que sea capaz de almacenar recuerdos… Y devolvérselos a un cerebro dañado. ¿A quién encargar un proyecto semejante? Naturalmente, a DARPA (Defense Advanced Research Projects Agency), la agencia especializada en proyectos de ciencia ficción.

La agencia, en efecto, es conocida por destinar fondos a proyectos tan arriesgados que quizá nunca cristalicen. También es conocida por su extraña habilidad para poner nombres con gancho a sus proyectos. En este caso, un sistema para almacenar temporalmente la memoria se llama Restoring Active Memory, esto es, RAM. El departamento de semiótica de DARPA podría ofrecer servicios en outsourcing a los guionistas de Hollywood.

Sea como fuere, para su sistema de memoria RAM la agencia busca empresas que presenten un proyecto viable. O razonablemente viable, teniendo en cuenta las bases del concurso: un implante conectado al cerebro de un soldado, una especie de caja negra que almacene todos los recuerdos. En caso de perder la memoria por algún accidente que cause daño cerebral, RAM devolvería los recuerdos al soldado. El profesor Xavier tendría mucho que decir de esto, y nada bueno.

Una caja negra haciendo malabarismos con el cerebro

Las propuestas que espera la agencia tienen que responder a dos principios fundamentales. Por un lado, la capacidad de descodificar y analizar las señales neuronales del cerebro humano. Es decir, no sólo introducir un espía en la cadena de la percepción, sino ser capaces de transformar las señales en mensajes comprensibles. Por otro lado, quieren saber cómo se codifica la memoria en el cerebro humano, con la idea de modificar el cerebro para volver a introducir los recuerdos perdidos. (¿Soy el único al que todo esto le recuerda Johnny Mnemonic? Por más que sea una de esas películas que uno intenta, precisamente, olvidar en cuanto la ha visto.)

Jugar de esta manera con el cerebro entra en un pantanoso terreno ético-psicológico. Más allá de los motivos por los que el cerebro bloquea ciertos recuerdos, y el peligro de desbloquearlos, ¿cuáles serán los usos futuros de un sistema semejante? ¿Cómo lo comercializarán las empresas que acaben haciéndose con el contrato? ¿Serán más de Johnny Mnemonic o de Eternal Sunshine of the Spotless Mind (en España, ¡Olvídate de mí!; pensándolo bien, a los traductores de títulos cinematográficos les vendría bien la ayuda de DARPA)? ¿Les sonará de algo Black Mirror?

En el anuncio de RAM, se señala que “se desea desarrollar un prototipo de dispositivo neuronal implantable que permita recuperar la memoria a una población clínica humana”. Un proyecto tan ambicioso que no parece realizable a corto plazo. Por más que la neurociencia haya dado grandes saltos en las últimas décadas, el cerebro humano sigue siendo todo un desconocido para nosotros.

Pese a que no se sabe qué empresas han enviado propuestas para hacerse con el contrato de la caja negra humana, Extreme Tech indica algunas que ya han hecho ciertos avances en este terreno: Medtronic, que ha desarrollado estímulos neuronales para relentizar los efectos del Parkinson, o la Universidad Brown, que creó una interfaz cerebral que permite comunicarse inalámbricamente (telepáticamente) con un ordenador. Cualquiera de ellas tendrá que invertir muchos años de investigación para lograr algún avance significativo. Si lo logra. Mientras tanto, tendremos que seguir jugando con la idea en el mundo de la ficción.

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.