Innovación

Un científico español logra hacer invisible un objeto por primera vez

Invisibilidad
Escrito por Redacción TICbeat

Ser invisible ya no pertenece a la ciencia ficción. Gracias al español José Azaña y su grupo de investigadores se ha hecho invisible un objeto. Esto tendrá repercusiones directas en muchos ámbitos cotidianos como las telecomunicaciones y la medicina, entre otros.

¿Te imaginas por un momento que pudiéramos hacernos invisibles? Pues este sueño que tanta gente ha tenido alguna vez está más cerca de hacerse realidad, y no tiene nada que ver con la brujería ni la magia, sino con la ciencia y la tecnología, en concreto con la reflexión de la luz. El grupo de investigación del Instituto Nacional de la Investigación Científica (INRS) de Montreal (Canadá) que estudia los campos de fotónica, óptica e ingeniería de microondas, ha publicado en la revista Óptica de la Sociedad Americana de Óptica (OAS) sus últimos resultados en torno a la capa de invisibilidad.

Este equipo canadiense, que está liderado por el toledano José Azaña, ha conseguido por primera vez que un objeto se haga invisible completamente al ser iluminado con luz de espectro completo.

La comunidad científica lleva muchos años intentando conseguir un resultado de estas características. En el pasado se había conseguido hacer invisible un rango pequeño de frecuencias (colores) del espectro de luz visible, como por ejemplo la luz roja. Pero estos dispositivos de invisibilidad fallaban si los objetos eran iluminados con una luz de frecuencia distinta a la luz para la que estaban diseñados, por ejemplo la luz natural que contiene en su rango de frecuencias visible a todos los colores.

Anteriormente lo que se intentaba era alterar la propagación de la luz alrededor del objeto que se quería invisibilizar. “El problema es que los diferentes colores o frecuencias del espectro de la luz requieren diferentes intervalos de tiempo para atravesar el dispositivo de invisibilidad; y como resultado, la distorsión temporal creada en torno al dispositivo revela su presencia arruinando el efecto de invisibilidad”, explica el profesor Azaña.

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Este equipo de investigadores han encontrado una solución que elude este problema. La técnica novedosa se basa en desplazar primero las frecuencias de luz a regiones del espectro que no van a verse afectadas por la reflexión o la propagación de la luz a través del objeto a ocultar.

Es decir, si el objeto es verde, es porque refleja la luz de esta frecuencia, entonces la luz en la región verde del espectro podría desplazarse a la región azul de forma que, al llegar al objeto, no habría luz verde para ser reflejada. “Así, una vez esquivado el objeto, el dispositivo de invisibilidad invierte este desplazamiento de la frecuencia reconstruyendo el estado inicial de la onda. De esta forma, ni el objeto a ocultar ni el propio dispositivo de invisibilidad son detectados”, cuenta el investigador al periódico El País.

Aplicaciones de la invisibilidad de objetos

Esta podría ser una nueva técnica de propagación de señales, ya que el Efecto Talbot, que es en el que se basa este experimento, se podría utilizar para resolver problemas actuales en las telecomunicaciones. “Por ejemplo, reorganizando el espectro de energía de la señal, se disminuirían interferencias, ruido y dispersión de la señal, y otros efectos indeseados que afectan a la transmisión de datos hoy en día”, explica el experto en comunicaciones Carlos Rodríguez Fernández-Pousa, profesor de la Universidad Miguel Hernández de Elche a El País.

Por su parte, Azaña afirma que el equipo de Montreal se encuentra desarrollando la siguiente fase de su investigación. “Estamos trabajando en generalizar las ecuaciones para hacer invisible un objeto en dos dimensiones. Y, si es posible, queremos llegar a implementarlo algún día a objetos tridimensionales macroscópicos”.

Azaña afirma que se podrá generalizar este logro a otras ondas de naturaleza distinta: “Los procesos utilizados en nuestro estudio son de carácter universal, y por lo tanto podrían aplicarse a ondas de naturaleza distinta de la electromagnética”, afirma.

Esto abriría la puerta a aplicaciones futuras de la invisibilidad como, por ejemplo, aislantes térmicos, aislantes acústicos, para hacer edificios invisibles a terremotos, generalizando estos resultados a ondas térmicas u ondas mecánicas.

También en el ámbito de la automoción podrían hacerse invisibles las partes de la carrocería de los coches que generan los ángulos muertos, o en el ámbito de la medicina hacer las manos del cirujano invisibles para que así al operar tenga la visión completa del cuerpo y de sus órganos.

A la pregunta de si el ser humano llegará a ser invisible alguna vez, el investigador dice que es imposible afirmar nada aún, informa el diario ABC. Se está avanzando mucho en la invisibilidad pero de momento lograrla a escala macroscópica con objetos de cada vez mayor tamaño es el principal objetivo.

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