Innovación

El terapeuta virtual acerca la inteligencia artificial a la psicología

simsensei
Escrito por Mihaela Marín

¿Tendríamos la misma confianza si nuestro psicólogo fuera un avatar? Para contestar a la pregunta, un grupo de científicos ha creado un terapeuta virtual que lee las emociones humanas.

Hasta ahora el concepto de psicólogo automatizado no ha sido tan democratizado como por ejemplo las típicas referencias a los robots industriales o domésticos, aun así el primer paso en este sentido se puede decir que ya se ha dado. Y como era de esperar, siempre que se trata de experimentos insólitos; DARPA, la conocida agencia americana responsable del desarrollo de nuevas tecnologías para uso militar, ha tenido mucho que ver con este proyecto.

El programa SimSensei iniciado por la USC Institute for Creative Technologies ha llamado la atención del centro de investigación avanzada de la agencia por una razón en especial: encontrar una solución terapéutica para ayudar a los soldados que volvían de la guerra. Con ese fin, Philippe Morency, profesor asistente de investigación en la USC, ayudó al desarrollo de un programa capaz de leer las emociones humanas en tiempo real y de ofrecer las respuestas a través de una animación similar a la humana.

Así es como nació Ellie, un terapeuta virtual diseñado en torno a un sistema informático a lo largo de tres fases. En la primera etapa los investigadores analizaron en profundidad el comportamiento de los humanos durante sus conversaciones. A partir de ahí crearon un marco para simular una sesión de terapia cara a cara con la ayuda de “un humano detrás, presionando los botones” y por último añadieron los sensores de movimiento facial y los gestores de diálogo para que el sistema pudiera leer y reaccionar a las emociones humanas.

Pero detrás de la imagen tranquila transmitida a través de una pantalla, Ellie ha sido desarrollada con el fin de cumplir un objetivo muy preciso: analizar con cuidado los estados emocionales de las personas que tiene delante. Para los investigadores no ha sido muy fácil hacer que un robot asimile tantos patrones sobre el comportamiento humano.

Las personas sienten más confianza delante de un ordenador

El equipo ha estado trabajando durante meses sobre los elementos de presentación de Ellie y su interacción con los pacientes así como sobre una variedad de personalidades, gestos y tonos. Además de esto, el software ha sido potenciado con la presencia de una cámara vídeo que rastrea las expresiones faciales de la persona sentada enfrente, un sensor de movimiento Microsoft Kinect que detecta los gestos y un micrófono para grabar las inflexiones y el tono de voz.

Las pruebas se han realizado con más de 500 personas y por sorpresa de sus creadores los resultados no han estado tan mal. Las personas cuestionadas han demostrado incluso interés en alargar la duración de la sesión a media hora en lugar de 15 minutos iniciales.

Philippe Morency explica que el principal motivo era porque los entrevistados no se sentían juzgados por ella:

Ellie es un entrevistador, pero al mismo tiempo un ordenador. Ella no tiene capacidad de juzgar directamente. Así que a la gente le encanta hablar con ella… son más ellos mismos. Están realmente expresando y mostrando algo que por lo general si alguien sabe que tiene a un entrevistador o gente a su alrededor piensa: ‘Voy a tener cuidado.’ Pero con Ellie, son más ellos mismos”.

De acuerdo a los investigadores, el experimento del terapeuta virtual no tiene que ser visto como una señal de alarma para los profesionales del sector de que sus puestos algún día correrán peligro delante de la posibilidad de ser sustituidos por robots expertos en la psicología humana. Al contrario, indican estos, el sistema de detección y análisis de Ellie podría incluso complementar el trabajo de los terapeutas aportándoles datos muy importantes.

Claro está que llegar a este punto será una cuestión de tiempo, pero detrás de la confianza que intentan transmitir los creadores de Ellie se advierte, de forma indirecta, que la dirección en la que nos dirigimos nos obligará a acostumbrarnos a este tipo de cambios. En un caso así, al lado de los que apoyan este tipo de prácticas se levantará una gran parte de usuarios no dispuestos a confiar sus datos confidenciales a los sistemas de información automatizados sin saber dónde llegan y con qué fines se emplean.

 Imagen principal 

 

Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.