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El español de 23 años que se marchó a Kenia a cambiar el mundo

guille ayudame3d
Escrito por Ana Muñoz

Esta es la historia de Guille, un joven español de 23 años que desarrolló unas prótesis 3D por menos de 50 dólares y se marchó a Kenia a distribuirlas de forma gratuita.

“Ayudar es muy fácil, solo tú decides si hacerlo”. Con esta frase define Guille Martínez su proyecto, una iniciativa que consiste en el desarrollo y fabricación de prótesis realizadas mediante impresión 3D que envía a países en desarrollo y que distribuye de forma gratuita a las personas que más lo necesitan.

Todo comenzó a principios de este año, cuando se compró una impresora 3D y aprendió su funcionamiento. “Conocía proyectos anteriores de prótesis realizadas con este tipo de equipos y decidí comenzar el mío propio, ya que había una carencia de éstas para las personas que no tienen codo”, explica.

Así, contactó con la ONG Bamba Kenya y se marchó a allí con una maleta cargada de altruismo y de varios implantes desarrollados por él.

“Fue muy duro porque al principio todo me lo costeaba yo, tanto el viaje, como la estancia o la fabricación de las prótesis”, explica.

Concretamente, desarrolla aparatos articulados que permiten agarrar y sujetar objetos de hasta 10 kg. Están realizados en plástico y su mecanismo consiste en hilos tensores y gomas cuya combinación, en el momento del giro de la articulación natural de la persona, crean un movimiento prensil con los dedos de la prótesis.

Además, uno de los puntos fuertes de este proyecto es el bajo coste que supone cada una de estas piezas: 50 dólares.

Pero, ¿Por qué lo hace? ¿Qué es lo que le ha llevado hasta aquí? La razón de que este superhéroe sin capa, de apenas 23 años, acabara embarcado en este proyecto se debe a que, un día, se propuso una meta de lo más loable: cambiar el mundo.

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“La primera vez que vi que aquello funcionaba sentí mucha alegría y nervios. Es impresionante la sensación que te produce su sonrisa después de que se den cuenta que pueden cerrar y abrir su nueva mano, ya que hasta ese momento no sabía si iba a funcionar”, destaca.

Martínez contaba con poca documentación, ya que sólo podía guiarse por fotos y por la información que le mandaban durante las semanas previas a realizar su viaje.

Y es que en Kenia los recursos son limitados. En este país, la mayoría de sus habitantes sobreviven con menos de un euro al día, y casi el 44% de sus ciudadanos se encuentran por debajo del umbral de pobreza, según los últimos informes disponibles. De hecho, en las zonas de pastoreo del norte del estado esa cifra sube hasta llegar al 95%.

guillermo martinez ayudame 3d

“La situación allí es increíble. Conozco la historia de un hombre que llevaba años pidiendo ayudas al Gobierno para poder costearse una prótesis de una mano, pero debido a la situación del país fue imposible que le hicieran caso. Cuando recibió la prótesis que fabriqué le mandó un mensaje en video a mi madre agradeciéndole toda la ayuda que había recibido sin pedir nada a cambio“, cuenta.

Sueños truncados por falta de financiación

Sin embargo, su sueño se truncó hace unos meses, cuando se dio cuenta que no podía seguir adelante por falta de financiación. Por eso, Guille ha montado una web, Ayúdame3D, donde explica su proyecto con todo detalle y pide donaciones para seguir llevándolo a cabo.

ayudame3d proyecto

Guille Martínez con sus prótesis fabricadas mediante impresión 3D

Ayudar es demasiado fácil para no hacerlo. Es una ayuda directa a personas sin recursos, niños y mayores que pueden recibir una segunda oportunidad y tener una mejor calidad de vida”, destaca.

Y es que a este altruista licenciado en Ingeniería en Organización Industrial por la Universidad Rey Juan Carlos le gustaría mejorar su diseños, reducir los tiempos de fabricación para, así, “cambiar la vida de mucha gente”. Pero para ello necesita dinero.

Si lo consigue, a largo plazo, su objetivo es dar formación en países donde esta tecnología no es muy conocida y así crear oportunidades de trabajo para todos los que lo deseen.

En definitiva, una historia de lo más auténtica que demuestra que, todavía, hay gente buena en este país.

Sobre el autor de este artículo

Ana Muñoz

Licenciada en Periodismo. Tecnoadicta, apasionada por los wearables y las pelis de superhéroes.