Innovación

¿Se popularizará la carga inalámbrica en 2014?

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Escrito por Marcos Merino

La posibilidad de unificar estándares tras el paso de la tecnología inductiva a la de resonancia podría permitirían una adopción masiva de la carga inalámbrica.

Los analistas estiman que a día de hoy, un hogar estadounidense promedio ya cuentan con 10 dispositivos conectados funcionando a la vez, y que la tendencia se seguirá incrementando hasta que en 2018 haya unos 30.000 millones de dispositivos conectados en todo el mundo.

Ante ese panorama, la simple de poder cargar paralelamente y en el mismo lugar diversos dispositivos (tableta, smartwatch, smartphone, etc.) sin tener que depender de cargadores… podría ayudar a convertir el Internet de las Cosas es una de las innovaciones más disruptivas desde la creación de la propia red de redes. Y si bien la tecnología de carga inalámbrica lleva siendo realidad desde hace un tiempo, el paso de su primera generación (tecnología inductiva) a la segunda (tecnología inductiva) se está convirtiendo en el factor fundamental que puede garantizar la popularidad y consolidación de la misma.

Las limitaciones de la tecnología inductiva

La tecnología inductiva requiere de dos bobinas: la corriente alterna pasa a través de la bobina transmisora y un campo magnético ayuda a hacer pasar esa tensión hasta la bobina receptora, que finalmente carga la batería del dispositivo en cuestión. Sin embargo, técnicamente esto genera un problema: el usuario sólo puede cargar un dispositivo a la vez, que además debe estar alineado en la correspondiente plataforma de carga. También existe otro factor más allá de lo técnico que ha limitado la adopción de esta tecnología: la confrontación entre múltiples estándares incompatibles entre sí.

El futuro de la tecnología de resonancia

Sin embargo, la nueva generación de carga inalámbrica -la tecnología de resonancia- supondrá la superación del conflicto entre los estándares impulsados con la A4WP (Alliance for Wireless Power) y por la PMA (Power Matters Alliance): ambos organismos respaldan esta nueva tecnología basada en el aprovechamiento de la resonancia magnética y en la libertad espacial. Con el sistema de resonancia, la carga de los dispositivos se basa en el uso de una pequeña antena transmisora diseñada para dar soporte a múltiples receptores, en un sistema inteligente de control de la carga inalámbrica a través de Bluetooth, y en la capacidad de transferir la energía a través de superficies no metálicas. De este modo, hasta los dispositivos más pequeños se podrán comunicar sin problemas con la plataforma de carga. Y, además, la libertad espacial permitirá superar el gran hándicap técnico de la generación anterior de dispositivos.

Todos estos beneficios están impulsando renovados esfuerzos dentro de la industria hacia la convergencia de estándares, lo cual podría ser una realidad antes de que empiece 2015. Y una vez esto ocurra, es de esperar que rápidamente aumente el número de soluciones de carga inalámbrica en el mercado. Esto provocaría muchos cambios para empresas y consumidores: los puntos de carga inalámbrica podrían empezar a estar presentes en todas las cafeterías, restaurantes, aeropuertos, salas de cine, etc. Pero el triunfo de esta tecnología exigirá soluciones que los fabricantes de equipos puedan incorporar a una amplia gama de dispositivos, asegurando la compatibilidad con los antigos cargadores inalámbricos inductivos, así como un funcionamiento libre de interferencias.

Imagen | mawazeFL

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.