Innovación

Un ‘robot origami’ que se pliega con calor

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Escrito por Marcos Merino

El robot -de sólo 1,7 cm- es capaz de desplazarse activado por campos magnéticos, y cuenta con prototipos solubles en líquido.

En el marco de la reciente Conferencia Internacional de Robótica y Automatización, un grupo de investigadores del MIT presentaron recientemente un ‘robot origami’: un dispositivo capaz de doblarse a sí mismo cuando se le calienta, tomando como base una lámina plana de plástico. Al margen de ésta, tan sólo cuenta con un imán permanente de neodimio colocado a su espalda, que facilita que sus movimientos sean controlados por campos magnéticos externos, que vienen generados por un conjunto de cuatro bobinas electromagnéticas situadas bajo la superficie en la que se hace operar al robot. El dispositivo resultante, una vez doblado mide 1,7 cm de largo y es capaz de nadar, subir pendientes, atravesar terrenos irregulares y transportar una carga del doble de su peso, alcanzando velocidades de entre 3 y 4 cm por segundo.

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Todo el movimiento necesario para caminar se genera en la propia mecánica del cuerpo del robot. En anteriores robots, tuvimos que diseñar electrónica y motores destinados a accionarlo”, afirma Cynthia R. Sung, estudiante de posgrado de ingeniería eléctrica y ciencias de la computación, y miembro del equipo desarrollador del robot origami, junto a Daniela Rus y Shuhei Miyashita (miembros de dicho departamento del MIT), Steven Guitron (licenciado en ingeniería mecánica por el MIT), y Marvin Ludersdorfer (de la Universidad Técnica de Munich).

Las hendiduras realizadas por láser en las dos capas externas restantes son las que guían el proceso de plegado a partir del momento en que la lámina alcanza los 65,5 grados. Una vez plegada (tarda alrededor de 1 minuto), la correcta aplicación de un campo magnético al imán de su espalda provoca la oscilación del robot. Mientras esto sucede, las patas delanteras y traseras del robot se ponen alternativamente en contacto con el suelo, y la combinación de asimetría del diseño y de un punto de equilibrio situado intencionadamente fuera del centro provocan que el robot se ponga en marcha y “camine” hacia adelante.

El diseño del robot se planteó en origen con una aplicación hipotética en mente: poder ser inyectado en el cuerpo humano hasta situarse en el lugar a intervenir, doblarse a sí mismo, y disolverse una vez finalizara su tarea. Para ello, los investigadores desarrollaron varios prototipos a partir de materiales solubles en líquido como acetona o agua. Por otra parte, en todos los prototipos, la capa interior de las 3 que componen la lámina auto-plegable se componía de policloruro de vinilo (el PVC de toda la vida), un plástico de uso común en fontanería, como componente de las tuberías.

Además de las versiones solubles en líquido, los investigadores también construyeron otro prototipo del robot cuyas capas exteriores se componían de materiales conductores de electricidad, con el objetivo de que el pequeño dispositivo pudiera actuar como sensor, notificando a operadores humanos cuando contactara con determinados químicos, microorganismos o células.

Por último, de cara al futuro, según los investigadores sería posible que el robot se plegara, realizara su tarea, y luego volviera a la plantilla de calefacción, de tal forma que una segunda dosis de calor activara una segunda etapa de plegado que tuviera como resultado una configuración totalmente diferente del robot.

origamiVía | MIT News

 

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.