Innovación

Repsol investiga con rocas digitales en 3D para encontrar petróleo

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Una nueva tecnología de Repsol permite recrear rocas con tal nivel de exactitud que se pueden realizar pruebas y tests para determinar si un pozo petrolífero puede ser rentable.

La industria petrolífera es una de las más exigentes del mundo, especialmente en sus fases iniciales, cuando las compañías del sector deben analizar distintos lugares del mundo hasta encontrar una zona que sea factible para su explotación comercial. En ese sentido, la incertidumbre geológica que se vive en este mercado provoca que, con suerte, de cada 20 pozos explorados apenas se disponen núcleos de dos o tres de ellos para analizar.

En estos casos, los científicos buscan conocer propiedades como la porosidad, la permeabilidad o la interacción de la roca y los fluidos que ésta contiene para determinar si un yacimiento es rentable y cuál es la mejor forma de extraer el petróleo o el gas. Sin embargo, la toma de muestras no siempre es sencilla y la toma de decisiones es extremadamente lenta.

Por ello, Repsol ha decidido tomar cartas en el asunto y desarrollar, en su centro de tecnología propio, el proyecto Sherlock II. Se trata de una iniciativa que combina data science, física y sofisticados métodos numéricos para lograr representaciones digitales de las rocas del subsuelo.

El funcionamiento es muy sencillo: a partir de imágenes de muy alta resolución (obtenidas mediante tomografías de rayos X), la petrofísica digital reconstruye las propiedades de la roca de los yacimientos, incluso de fragmentos irregulares de rocas de apenas unos milímetros. De esta forma, se pueden crear modelos en 3D para realizar, de manera virtual, las mismas pruebas que se hacen en los laboratorios de petrofísica tradicional, sin necesidad de desplazamientos. Para ello, todos los datos se envían a un súperordenador del Centro de Tecnología Repsol, en Móstoles (Madrid), donde se efectúa su análisis virtual con el software desarrollado para Sherlock II.

Por otro lado, frente a las piedras físicas, transformar piedras en datos también facilita su almacenamiento. El conocimiento geológico acumulado puede ser tan duradero como las propias rocas, porque ya existen sistemas de cuarzo nanoestructurado que permiten guardar información durante billones de años.

El sistema ya ha sido probado en proyectos piloto en Sudamérica y el Caribe con ahorros de hasta el 70% frente a las técnicas habituales de exploración petrolífera. Repsol espera, de hecho, que todo el trabajo de investigación necesario para crear Sherlock II (valorado en ocho millones de euros) se autofinancie con los ahorros obtenidos en estas operaciones.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.