Innovación

La repetición acerca los robots al aprendizaje de los animales

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Escrito por Mihaela Marín

Una startup americana demuestra cómo robots que integran chips neuromórficos asimilan comportamientos en cuestión de horas mediante actividades repetitivas.

Sería complicado suponer otra forma de hacer que un robot aprenda un comportamiento sin recurrir a la programación, pero la startup Brain Corporation con sede en San Diego, EEUU, quiere demostrar a la comunidad de desarrolladores que puede haber una vía alternativa para llevar a cabo el proceso de aprendizaje de las maquinas.

Sorprendentemente para los profesionales que se dedican a este sector, lo que plantea Eugene Izhikevich, el cofundador y CEO de la compañía, tiene que ver mucho más con los procesos neuropsicológicos que con el código (en el sentido de no tener las instrucciones predefinidas sino que la maquina aprende mediante repeticiones). Para el creador del BrainOS, el sistema operativo desarrollado por Izhikevich, enseñar a los robots nuevos trucos puede ser muy parecido a entrenar un animal: “En vez de programación se lo demuestras a través de ejemplos coherentes con el comportamiento deseado”.

Pero cómo se produciría este proceso en la vida real es una pregunta que intenta aclarar el mismo fundador de la startup. Para enseñar a un robot a recoger la basura su propietario puede utilizar un mando a distancia para guiar sus movimientos en repetidas ocasiones (en este caso el gesto de agarrar con su pinza) hasta consigue realizar la tarea. A pocos minutos de la repetición el robot toma la iniciativa y empieza a hacer la tarea de forma totalmente autónoma.

Brain Corporation presentó su prototipo llamado eyeRover recientemente en la Conferencia de Desarrolladores de San Francisco. Impreso en 3D por completo, el robot se desplaza igual que un vehículo Segway y tiene integrado un sistema de visión estéreo controlada por la plataforma bStem. Se trata de un kit de desarrollo considerado el cerebro del autómata y compuesto por una PCB (tarjeta de circuito impreso) que incluye un procesador Snapdragon S4, cámaras estéreo sincronizadas y una amplia gama de sensores.

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El conjunto de componentes hardware se dirige a los especialistas en robótica que quieran construir su propio robot, pero el aspecto más importante de su tecnología, según destaca Izhikevich, es el software inspirado en la forma en que se comunican las células del cerebro también conocido con el nombre de redes neuronales artificiales. La colaboración con Qualcomm en el campo de los chips neuromórficos, de momento en fase de investigación, ha sido una oportunidad para Brain Corporation de avanzar el desarrollo de su sistema operativo BrainOS.

Los resultados obtenidos una vez finalizado el proyecto de la startup permitirán integrar el comportamiento basado en la formación a una nueva generación de sistemas informáticos autónomos convertidos en mascotas robóticas capaces de aprender y adaptarse con rapidez a las nuevas situaciones.

Una cuestión que faltaría por explicar está relacionada con las aplicaciones de la tecnología BrainOS y en concreto qué puede hacer un robot entrenado mediante estas técnicas a diferencia de uno programado. Desde luego una máquina que asimila conductas a través del entrenamiento no llegará a la inteligencia de una que tiene acceso a una base de datos complejos y  actualizados por los desarrolladores de forma continua. De momento, lo que ha conseguido el equipo de Brain Corporation ha sido supervisar manualmente el robot usando un mando a distancia u otra interfaz para hacer explícito el comportamiento deseado.

En su presentación oficial el eyeRover aprendió una tarea relativamente sencilla después de repetir la actividad un par de veces, recorrer una ruta específica en torno a unos obstáculos, pero Izhikevich asegura que una formación más amplia podría enseñar a un robot realizar tareas incluso más complejas, como arrancar las hierbas de la tierra. Una hora de entrenamiento podría darle la capacidad de moverse en espacios interiores y exteriores, visualizar y evitar los obstáculos, agarrar y recuperar objetos.

La dificultad de estas actividades no equivale las tareas de los robots quirúrgicos o espaciales, pero la posibilidad de reducir años de programación costosa a días de enseñanza se podría convertir en una oportunidad de negocio para aquellas compañías interesadas en masificar el uso de los robots fáciles de manejar y de bajo coste.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.