Innovación

Reconstruyen en 3D la caja torácica del hombre de Neandertal

Escrito por Marcos Merino

La primera reconstrucción virtual en 3D del tórax de un neandertal adulto ha permitido demostrar que el tórax de los neandertales tenía un tamaño similar al de los humanos modernos, pero tenía un mecanismo de respiración sutilmente diferente al nuestro.

Un equipo de investigadores, compuesto por científicos de la Universidad del País Vasco, del Ono Academic College de Tel Aviv y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN-CISC) han descubierto, gracias a la reconstrucción en 3D de la caja torácica de un ‘hombre de Neandertal’ descubierto en el yacimiento israelí de Kebara, que la columna vertebral de esta especie humana extinta era más estable que la de los humanos modernos, así como que su respiración dependía en mayor medida del diafragma (frente al caso de Homo sapiens donde intervienen tanto el diafragma como la caja torácica).

Estos nuevos resultados son coherentes con un reciente trabajo de dos de los co-autores, Markus Bastir y Daniel García-Martínez (Grupo de Paleoantropología, MNCN), en el que apoyan la presencia de una mayor capacidad pulmonar para los neandertales. Patricia Kramer de la Universidad de Washington resume: “Esta es la culminación de 15 años de investigación en el tórax neandertal, y esperamos que futuros análisis genéticos nos den pistas adicionales sobre su fisiología respiratoria”.

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Para crear este modelo virtual del tórax, los investigadores se basaron tanto en las observaciones directas del esqueleto de Kebara 2, guardado actualmente en la Universidad de Tel Aviv, como en escáneres (tomografía axial computerizada) de las vértebras, costillas y huesos pélvicos. Una vez reunidos todos los elementos anatómicos, la reconstrucción virtual se hizo por medio de un software 3D especificamente diseñado para este fin. “Éste fue un trabajo meticuloso”, dice Alon Barash de la Bar Ilan University en Israel, “tuvimos que escanear cada una de las vértebras y todos los fragmentos de costillas para después re-colocarlos virtualmente en 3D”.

“En el proceso de reconstrucción, fue necesario ‘cortar’ y volver a alinear de manera virtual algunos huesos que mostraban deformación, así como hacer imágenes especulares de las costillas mejor conservadas para sustituir aquellas peor conservadas del otro lado”, comenta Asier Gómez-Olivencia, Ikerbasque research fellow en la Universidad del País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU).

Vía | CSIC

Imagen | Montaje a partir de “Cave paintings” (por Thomas Quine) y de imagen del estudio (por A. Gómez-Olivencia, A. Barash and E. Been)

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.