Innovación

Qué son las Oficinas de Transferencia de Conocimiento y su papel en la innovación

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Las universidades son germen de miles de ideas innovadoras, pero en muchas ocasiones no acaban de llegar al mercado. Las Oficinas de Transferencia de Conocimiento buscan suplir ese ‘gap’.

España está entre los diez países del mundo con mayor número de publicaciones científicas, la forma tradicional en que se investiga en el ámbito académico. Sin embargo, nuestra nación es la número 24 de los 28 países que conforman la Unión Europea en solicitudes de patentes, con apenas 3.000 al año, el 0,7% de todas las que se solicitan en el Viejo Continente.

Queda patente, por tanto, que existe un enorme vacío, del tamaño del Gran Cañón, entre el punto donde surge la innovación científica y el entorno empresarial. Más allá de consideraciones de política interna (como el fomento salarial a la producción de ‘papers’ en las universidades españolas), lo cierto es que hay un agujero de experiencia y desarrollo entre ambos polos que ha sido cubierto por una serie de entidades -públicas en su inmensa mayoría- llamadas Oficinas de Transferencia de Conocimiento, Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación u Oficinas de Vinculación y Transferencia del Conocimiento. Con pequeñas variaciones entre cada uno de estos modelos, todos ellos buscan ser un intermediario entre las ideas que se generan en el ámbito académico y las empresas capaces de explotar comercialmente estos avances.

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Este tipo de organizaciones fueron concebidas dentro del I Plan Nacional de I+D 1988-1991 de España como el mecanismo con la misión de apoyar y promover la producción de conocimiento y su transferencia a las empresas y otros agentes socioeconómicos. Para ello, las Oficinas de Transferencia de Conocimiento se dedican a facilitar la colaboración entre investigadores y las empresas, identificando los expertos más adecuados para atender sus necesidades. También son las entidades responsables de promocionar el catálogo de resultados de investigación disponibles para ser transferidos a la sociedad, así como de ayudar a encontrar fuentes de financiación pública para las actividades de colaboración entre universidad y empresa privada.

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Igualmente, las Oficinas de Transferencia de Conocimiento cuentan con profesionales especializados en patentes y propiedad intelectual, de modo que puedan orientar y asistir a los investigadores a la hora de registrar sus ideas y proteger y explotar sus derechos de la manera más segura. Por último, sus equipos legales suelen atesorar una dilatada experiencia en la asistencia a la hora de crear de empresas basadas en la explotación del conocimiento generado en la universidad, las conocidas como ‘spin-off’.

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Pero la interacción entre universidad y empresa no es unidireccional: las Oficinas de Transferencia de Conocimiento también ayudan a que el sector privado oriente el trabajo académico e investigador hacia las áreas con mayor demanda comercial o dónde exista una oportunidad de negocio más clara.

De esta forma, se busca que los objetivos de la universidad y la empresa estén más alineados, aprovechando mejor los recursos públicos y haciendo que el capital intelectual del país esté orientado a generar beneficios económicos y sociales directos, no cayendo en el saco roto de una mera publicación científica.

¿Cuáles hay en España?

Prácticamente todas las universidades españolas cuentan con una Oficina, servicio o Vicerrectorado de Transferencia de Conocimiento; siendo las más destacadas la que existe en la Universidad de Sevilla, la de la UVIC o el de la Universidad Complutense de Madrid. Asimismo, en nuestro país existe una organización que aglutina a las principales Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación, la RedOTRI, en la que 70 universidades españolas figuran como miembros, junto a otros tantos asociados entre los que figuran fundaciones y consorcios de toda índole.

Por otro lado, algunas de las principales instituciones científicas de nuestro país también disponen de un servicio de esta clase para favorecer el emprendimiento a partir de innovaciones surgidas en su seno. Es el caso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que dispone de su propia Vicepresidencia Adjunta de Transferencia del Conocimiento para acercar las capacidades científicas y los logros tecnológicos del CSIC a todos los sectores socioeconómicos a escala nacional e internacional.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.