Fintech Innovación

¿Qué es MiFID II y cómo afectará a las ‘fintech’?

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Resumimos los principales cambios de la directiva MiFID II, que entrará en vigor en enero de 2018, y cómo afectará a las ‘fintech’.

Hace ya tres años, en abril de 2014, el Parlamento Europeo aprobó la ‘Markets in Financial Instruments Directive II’ (abreviada como MiFID II), la evolución de la normativa que desde 2007 sirve para armonizar los mercados de valores, instrumentos financieros y la relación entre entidades bancarias y los consumidores e inversores finales. Una regulación que entrará en vigor en enero de 2018 con la difícil misión de lograr un sistema financiero más transparente, responsable y seguro para todos los actores.

Todo un cambio de juego para todo el sector bancario europeo que busca evitar muchos de los problemas que nos arrastraron (o magnificaron, cuanto menos) a la crisis económica que todo el Viejo Continente vivió entre 2008 y 2012. Para ello se modifican aspectos esenciales en la negociación de acciones, fondos y productos de mayor complejidad, el tipo de información que los usuarios finales deben tener a su disposición antes de contratar cualquier elemento de esta clase o la responsabilidad legal en caso de alguna anomalía.

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¿Cuáles son las principales novedades que introduce la MiFID II? ¿En qué nos beneficia a los ciudadanos y cuáles son las obligaciones que tendrán que asumir las entidades financieras? ¿Cómo afecta esta directiva europea a las startups tecnológicas ligadas a las finanzas, conocidas como ‘fintech’? Os lo contamos.

Mayor transparencia

Uno de los principales valores diferenciales de MiFID II respecto a su hermano pequeño es que se exigirá a las entidades financieras y de inversión una mayor claridad en los términos y condiciones de contratación a sus clientes, especialmente en todo lo relacionado con las comisiones y pagos que debía abonar al banco o intermediario por los servicios prestados.

De hecho, quizás la mayor muestra de defensa en los intereses de los consumidores sea la prohibición de los incentivos de las entidades a la venta de sus propios productos, lo cual evitará engaños y favorecerá la competencia y la libertad de elección.

Más protección al cliente

Desde la entrada en vigor de la actual MiFID, ya es obligatorio que las entidades financieras proporcionen información suficiente a los clientes para entender los productos que están contratando, así como asegurarse de que los usuarios son conscientes de los riesgos de sus acciones y que éstos se ajustan a su perfil e idoneidad (justo lo contrario a lo que sucedió con las tristemente famosas preferentes).

Ahora, MiFID II refuerza esta idea al crear categorías para cada uno de los comercializadores de fondos, adecuando las remuneraciones y tipología de productos y servicios que puede ofrecer cada uno de ellos.

Más responsabilidad para los humanos

La Unión Europea también ha querido endurecer la cadena de responsabilidades legales en las grandes entidades financieras, de modo que no solo sean las personas jurídicas (la compañía en si) las que asuman el peso de todos estos requerimientos, sino que todas las personas físicas también estén alineadas en este ejercicio de transparencia y seguridad.

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Para ello, todas las entidades financieras deberán demostrar que los directivos de la misma (incluyendo a todos los miembros del consejo de administración) tienen los conocimientos suficientes sobre el riesgo que asumen con la firma de todos los documentos, evitando de este modo movimientos impulsivos o malinformados.

Por otro lado, MiFID II también aboga por un papel más activo de los supervisores, con más manga ancha para sancionar productos financieros concretos en caso de detectar anomalías de cualquier tipo.

¿Y las ‘fintech’ qué?

Toda esta nueva normativa será de obligado cumplimiento no sólo para los bancos y gestores de fondos tradicionales, sino también para todas aquellas empresas de base digital que operen en los mercados financieros y estén dadas de alta en los registros nacionales oportunos, como dicta la legislación vigente. Por tanto, las ‘fintech’ no podrán escapar a las exigencias de MiFID II, lo cual afecta con especial detalle a las startups dedicadas al trading online y el trading automatizado.

En cualquier caso, la Directiva europea que entrará en vigor el próximo curso obliga a todos los involucrados a “implantar sistemas y controles de riesgo adecuados a sus actividades y efectivos” con especial ahínco en “limitar o evitar el envío de órdenes erróneas o la posibilidad de que los sistemas funcionen de modo que pueda crear o propiciar alteraciones en las condiciones de negociación”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.