Innovación

Proyectan construir una utopía tecnolibertaria flotante en la Polinesia

Escrito por Marcos Merino

El proyecto está impulsado por el ex-empleado de Google (y nieto de un premio Nobel de Economía) Patri Friedman y por el co-fundador de PayPal Peter Thiel.

Lo primero que llama la atención del matemático, ingeniero de software (llegó a trabajar en Google), activista anarcocapitalista y jugador de póquer Patri Friedman es su apellido, heredado de su abuelo Milton Friedman, premio Nobel de Economía. Allí donde Milton, economista liberal, buscaba reducir el intervencionismo del Estado, su nieto busca huir como de la peste de cualquier sombra de su control. Para ello, éste fundó en 2008 el Seastanding Institute, un organismo que propugna la construcción de ciudades flotantes en aguas internacionales, lo cual proporcionaría un lugar para vivir y trabajar al margen de toda regulación pública.

Y ahora Friedman y su Instituto tienen planes concretos para construir una ciudad cerca de Tahití, en la Polinesia Francesa (ya cuentan con un acuerdo previo con el gobierno isleño, y están a la espera de poder entregarle estudios de sostenibilidad medioambiental y económica), todo ello con el apoyo financiero de otro famoso tecnolibertario, Peter Thiel (fundador de PayPal y ahora asesor de Donald Trump para asuntos relacionados con la tecnología).

Ambos venden su proyecto como una utopía tecnolibertaria que marcará un antes y un después en el campo del emprendimiento tecnológico y de la innovación científica: “El establecimiento de comunidades oceánicas permanentes y autónomas que permitan la experimentación e innovación de diversos sistemas sociales, políticos y legales. […] Seasteading generará oportunidades únicas para la acuicultura, la agricultura vertical, y para la investigación en campos como la ecología, la energía olamotriz, la medicina, la nanotecnología, la informática o los biocombustibles. A partir de este momento, aquellos que mira hacia atrás comprenderán que Seasteading constituyó un paso obvio para fomentar el desarrollo de moderlos más eficientes para el sector público”.

Y es que, si bien estas ‘comunidades oceánicas’ (que se asentarían sobre múltiples plataformas de hormigón armado de 50 x 50 metros) todavía estarán atadas a ciertas leyes internacionales, afirman que podrán reducir al mínimo la regulación y “dejar de obstaculizar” a la ciencia y al emprendimiento con burocracia. Un discurso ciertamente utópico… aunque también muy similar al usado por Andrew Ryan cuando fundó la ciudad de Rapture en el videojuego ‘BioShock’.

Vía | IFLScience!
Imagen | Seasteading Institute

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.