Innovación

Plantas bajo estrés para los granjeros espaciales

zanahoria
Escrito por Rafael Claudín

Unos investigadores de la Universidad Colorado Boulder logran aumentar el valor nutritivo de los vegetales sometiéndolos a sesiones diarias de estrés.

Los astronautas destinados a viajes espaciales de larga duración tendrán entre sus tareas el cuidado del huerto de a bordo. Casa poco con la imagen que tenemos de la exploración del espacio, pero es la única manera de que se aseguren una fuente de alimentación para cuando las reservas que lleven desde casa escaseen. En lugar del láser en el cinto, es más probable que lleven una hoz.

Los estudios destinados a favorecer el crecimiento de las plantas en las peculiares condiciones del espacio exterior han logrado hasta ahora que crezcan mucho y sean muy fuertes, pero no se había logrado que los nutrientes que ofrecen a los viajeros espaciales suben un poco de la media. Algo fundamental teniendo en cuenta la exigencia física que tiene la vida lejos de la gravedad terrestre.

¿Por qué cambiar los genes si podemos cambiar la realidad?

No se había logrado… Hasta ahora. La investigadora Elisabeth Lombardi dio con la clave: en lugar de modificar genéticamente las plantas, ¿por qué no aprovechar sus características naturales? Con esta idea como base, y con el objetivo de potenciar la ceaxantina, un carotenoide que ayuda al fortalecimiento de la vista, un equipo de investigación de la Universidad Colorado Boulder se dio cuenta de que las plantas acumulan esa sustancia como medida protección ante el exceso de luz solar acumulada.

Las plantas, en concreto la Arabidopsis (objeto de estudio por tener cualidades similares a casi todos los vegetales comestibles), generan ceaxantina en condiciones de estrés. Si, por ejemplo, las plantas tienen escasez de agua y no pueden procesar toda la energía solar acumulada, generan la sustancia para protegerse.

Los investigadores han sometido a la planta de muestra a picos de luz diarios, lo suficientemente intensos para sobrecargar el sistema, aunque sin llegar a dañarlo. La Arabidopsis genera un exceso de ceaxantina diariamente, en respuesta a ese exceso de luz que espera, un poco como el perro de Paulov y la saliva.

Una idea inteligente para potenciar los nutrientes aprovechando las características propias de las plantas. Como señala Dvice, una vez más, aun tratándose de una investigación desarrollada para mejorar las condiciones de vida en el espacio, aquí en la Tierra esta técnica podría mejorar la calidad de los alimentos.

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.