Innovación

Cómo el open source está cambiando la maquinaria industrial

tractorLo que necesitamos es un cambio de mentalidad. El sistema que tenemos ahora obviamente está fallando. Los proyectos open source no están aquí para sustituir al sistema actual, sino  proporcionar un nuevo sistema en el que se comparte y se intercambian ideas para el beneficio de todos. Así son los open source projects: Bienvenidos al futuro.

Aaron-Makaruk

Aaron Makaruk, de Open Source Ecology

Aaron Makaruk, el jefe de desarrollo de Open Source Ecology y ponente de TEDxMadrid, tiene una misión: eliminar la dependencia de maquinaria agraria que tiene fecha de caducidad al salir de la fábrica. En su proyecto reinan los libres pensadores, personas que creen que todas las herramientas de las que depende su futuro deberían ser más perdurables.

El proyecto de Open Source Ecology comenzó en un campo de Milwaukee, propiedad del fundador de la iniciativa. Un tractor de alta tecnología roto y una factura imposible de pagar le motivaron a inventar su propia maquinaria, un tractor imaginativo que fuese fácil de reparar. Desde entonces 50 máquinas diferentes se han unido al catálogo, cuya información y marca registrada es completamente libre para todo el mundo. Sus ideas imaginativas, en las que inventores, agricultores e ingenieros pudiesen cambiar, toquetear y testar las nuevas máquinas son una solución aplicable por todo el mundo y abierto a los que lo necesiten.

Cuando conocí la Open Source Ecology, pensé que era una solución a muchos de los problemas que están ocurriendo por todo el mundo. Este tipo de proyectos integra la tecnología con el medio ambiente, creando una economía local usando recursos locales”, apunta Makaruk.  “Creo que finalmente hemos encontrado una solución fundamental que puede resolver muchos de los problemas globales a través de un proyecto internacional coordinado”, añade.

El equipo tiene una red de réplicas, para que las personas puedan construir su propia maquinaria y compartirlo de forma gratuita. “Tenemos personas por todo EEUU haciendo esto, en Texas, Seattle, Idaho, Indiana, Michigan…” dice. La iniciativa, sin embargo, no está restringida a un solo país. Según explica Makaruk, en Guatemala se están testando algunos productos para poder distribuir la maquinaria por todo el país.  Esto se podría replicar rápidamente en otros lugares del mundo con éxito.

Habrá personas interesadas por todo el mundo que están escuchando cosas sobre el proyecto y preguntándose si pueden replicar el efecto en sus propios países. Ya que el proyecto es tan accesible, Makaruk cree que no es solamente para países en vías de desarrollo ni en lugares afectados por la crisis. “Parte de la atracción es poder customizar el producto, poder alterarlo a lo que ellos quieren. No es solamente para los países en vía de desarrollo, sino también en el centro de una ciudad, en la que haya una fábrica en la que varias compañías pueden compartir el espacio. Juntos, las máquinas pueden hacer millones de diferentes productos, por lo que no hay limitaciones para las que pueden ser utilizadas”, explica.

Los productos industriales son la base de todos los productos que conocemos hoy. Casi todo lo que está a nuestro alrededor se produce con maquinaria industrial. “El problema es que es tan caro, los diseños son propietarios por lo que están en manos de pocas personas. Luego tenemos el problema de que todas las máquinas están diseñadas para la obsolescencia: Se diseñan los coches para que solamente duren un par de miles de millas y cuando se rompen tienes que comprar otro”, argumenta Makaruk. Los creadores de este tipo de iniciativas quieren cambiar los fundamentos de la sociedad para que estas máquinas sean accesibles. La mayoría de las máquinas open source son hasta 8 veces más baratas que sus equivalentes comerciales.

Para poder hacer esto, cuentan con un equipo que conforma todo el mundo. Hay 10 personas que están testando las máquinas in situ y existe la posibilidad de miles de colaboraciones online. ¿Cree que derrotará el sistema actual este tipo de proyectos? Según Makaruk, no se pretende destruir una cosa para construir otra, sino de compartir información y habilidades para que todos puedan beneficiarse. Es difícil sobrepasar la mentalidad anterior de lo que es propiedad de cada uno y el dinero que saca de ello. La razón más grande para unirse a ellos es para la liberación humana, impulsando una visión de una sociedad que sobrepase las limitaciones de la industria actual y el poder adquisitivo.

Esta iniciativa, que se podría ver como algo muy hippie, tiene muchas ventajas de financiación como proyecto. Con recursos y personal ilimitado, el proyecto cuenta con la colaboración de personas por todo el mundo, además de voluntarios y compañías que contribuyen mensualmente y con financiación en eventos Bootstrap. Parece incluso algo demasiado bueno como para ser verdad: están haciendo sus ideas realidad y quieren que más personas se unan a ellas. “Estamos ofreciendo esta utopía”, comenta Makaruk.

Sobre el autor de este artículo

Natasha Bernal