Innovación

Una nueva tecnología de chips nos acerca al cerebro positrónico

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Escrito por Rafael Claudín

La Universidad de Pennsylvania ha desarrollado una nueva tecnología de chips que imita el funcionamiento sincronizado de las neuronas humanas.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Pennsylvania ha desarrollado una tecnología de procesadores que va más allá de la lógica booleana, acercando la posibilidad de resolver problemas de gran complejidad utilizando apenas un 1% de la energía que consumen los chips actuales más capaces. El sistema se basa en el material “óxido extravagante”, capaz de oscilar bajo ciertas frecuencias. No son los positrones de Asimov, pero al menos tienen un nombre muy chulo.

Y podría suponer el desarrollo de una inteligencia artificial que nos llevaría más cerca que nunca al concepto de cerebro positrónico. Los investigadores han intentado imitar el funcionamiento del cerebro humano. Al menos, de una parte que se conoce bien: la capacidad de las neuronas de responder a las asociaciones mediante un trabajo sincronizado.

En el nuevo procesador hay numerosos grupos de oscilantes “óxidos extravagantes”, cada uno de ellos oscilando de un modo diferente según el tipo de información que se almacena. Cuando un grupo oscila de forma similar a otro, se sincronizan; y ese grado de sincronización puede ser leído. Ceros y unos, pero con matices. Mucho más allá de la lógica booleana que, como recuerda ExtremeTech, ha dado un gran rendimiento en la informática moderna, pero no deja de ser una serie de estrictas normas que siempre acaban en una respuesta de verdadero o falso.

La nueva tecnología, presentada en un artículo de Nature titulado “Synchronized charge oscillations in correlated electron systems“, se aleja de ese maniqueísmo presentando un amplio abanico de respuestas posibles. Es interesante que lo haga, además, con apenas un 1% de la energía usada por los chips actuales. Dado que las baterías no logran dar un gran salto en autonomía, no está de más concebir tecnologías que consuman menos.

Un salto en inteligencia artificial

Es difícil saber, en todo caso, hasta dónde se llegará por este camino. El nuevo chip apenas está en sus primeros momentos de vida. La idea es muy atractiva, pero tendremos que esperar a ver cómo se traslada al mercado de consumo. Y cuánto tarda en hacerlo. Quizá su destino no sea ese mercado sino el desarrollo de inteligencia artificial en robots, donde podría dar mucho de sí con robots capaces de aprender.

La inteligencia artificial está viviendo una segunda primavera que, si bien no está alcanzando los logros que idearon para ella los literatos de la ciencia ficción, sí está alcanzo hitos en los que nunca hubiéramos pensado. En estos días, sin ir más lejos, se ha sabido que la firma de capital riesgo de Hong Kong Deep Knowledge Ventures ha nombrado a la inteligencia artificial de la compañía miembro del consejo… En igualdad de condiciones que los restantes directivos.

Su sistema de inteligencia artificial se llama VITAL (Validating Investment Tool for Advancing Life Sciences) y, según indica Io9, es capaz de analizar tendencias financieras en compañías de ciencias de la vida, en las que la empresa realiza parte de sus inversiones. Si una inteligencia booleana fue capaz de llegar hasta ahí, ¿qué podemos esperar del “óxido extravagante”?

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.