Innovación

Crean una enzima de diseño capaz de tragarse el plástico

Enzima que se come el plástico

El plástico constituye un grave problema medioambiental para nuestro planeta: 8 millones de toneladas acaban cada año en el fondo de los océanos. Ahora, una enzima descubierta de forma accidental podría digerir estos desechos.

El problema del plástico es una plaga en nuestros mares y uno de los problemas medioambientales más graves de este siglo XXI. Por ello, últimamente hemos asistido a la puesta en marcha de nuevos planes de economía circular como el impulsado por la Unión Europea o la prohibición de la comercialización, importación y exportación en España de utensilios de plástico de un solo uso (platos, vasos, cubiertos, o pajitas) en España desde el próximo 1 de enero de 2020.

Ahora, una investigación científica ha arrojado un resultado prometedor en la batalla contra el plástico. Un grupo de investigadores británicos y estadounidenses modificaron de forma accidental una enzima que digiere el plástico al desentrañar la estructura de la bacteria Ideonella sakaiensis, descubierta en Japón en 2016 y que había evolucionado para alimentarse de residuos plásticos. En concreto, este grupo estudiaba a fondo la enzima “PETase”.

Ocho ideas para acabar con la contaminación de plástico en los oceános

Aunque no era el objetivo de su estudio, el equipo diseñó una encima capaz de digerir mucho más rápido el Tereftalato de polietileno (PET, por su sigla en inglés), empleadoS para fabricar un alto porcentaje de envases y botellas de plástico, fabricados con polietileno, producido a partir del petróleo y muy empleado en la industria textil.

Si comparamos la escalofriante cifra acerca de cuánto tara en degradarse este material en los océanos -entre 100 y 1.000 años-, el hecho constatado de que estas enzimas modificadas tarden unos días en iniciar el proceso de descomposición se trata de una premisa muy positiva y que puede abrir caminos útiles en el futuro próximo para combatir la contaminación.

Las enzimas PETase revierten el proceso reduciendo el polietileno a su estado original, listo para volver a ser utilizado, algo ideal para iniciar procesos de reciclado, fabricar más plástico, acortar el ciclo y evitar el uso de más petróleo, según indicó uno de los autores del experimento, John McGeehan. Lo que sucede en la actualidad, es que los materiales pierden calidad progresiva cada vez que inician el ciclo.

También se probó la enzima en el Polietileno furanoato (PEF, por su sigla en inglés), una alternativa al plástico cuyo proceso de degradación natural es muy parecido al polietileno en cuanto a degradación. En este caso también se logró acelerar el comienzo de la descomposición.

El gran desafío para la comunidad científica es acelerar el proceso de esta enzima y lograr que sea económicamente viable, impulsando el cambio en el modelo productivo y en los ciclos de reciclaje con la adopción de esta tecnología puntera. Ya se creó un modelo en 3D de alta definición de la PETas con un potente haz de rayos X, en la localicdad inglesa de Oxfordshire.

Fuente | BBC

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.