Innovación

Un mundo sin patentes, ¿utopía o apocalipsis competitivo?

Foto cc seier+seier (http://www.flickr.com/photos/seier/2455551478/sizes/z/in/photostream/)

En la economía global de la innovación y el conocimiento, ya casi no nos escandalizamos cuando países como Singapur se posicionan entre los más ricos del planeta, pues es sabido que son premiadas aquellas economías basadas significativamente en el I+D+i. Con este nuevo escenario, donde aflora el instinto natural de las corporaciones por acaparar el mercado, se ha forjado un cuestionado imperio de las patentes.

Los principales perjuicios atribuidos a las patentes podrían resumirse en los siguientes:

  • Es un título que legitima los monopolios a favor de las grandes corporaciones, perjudicando la libre competencia.

A medida que los colosos del mercado aumentan su cartera de patentes, las pequeñas empresas ven mermada su capacidad para lanzar nuevos productos.

Dicho modelo de negocio es visible en la industria software, donde grandes corporaciones  como IBM o Microsoft han “blindado el mercado”  y menoscabado las ambiciones de muchos “peces pequeños”.

 

  • Encarecen significativamente el precio de los productos patentados, dificultando su acceso a los países más pobres.

Recientemente la consultora UBM TechInsights valoró el coste de fabricación del iPhone 5 en 167,50 dólares (unos 128 euros)  Incuestionablemente, las patentes de Apple han jugado un papel decisivo en la burbuja del precio final que sufrimos los consumidores.

Sin embargo esté fenómeno adquiere tintes dramáticos cuando hablamos de productos de primera necesidad,  pues laboratorios farmacéuticos y multinacionales alimentarias no permanecen ajenas al atractivo de las patentes.

 

Ante este panorama, se ha difundido una corriente de opinión que invocando la  castiza máxima “muerto el perro, se acabo la rabia”,  proponen la supresión categórica de las patentes como única solución a la problemática actual.

¿Cómo sería un mundo sin patentes? ¿Sería un sistema más justo y eficiente? ¿Nos beneficiaríamos colectivamente en términos económicos y sociales?

Un hipotético escenario despojado del sistema de patentes, presentaría las siguientes características:

 

  • Las inversiones en I+D+i de las empresas disminuirían drásticamente, consecuentemente se frenaría el progreso tecnológico y la calidad de vida.

No existiendo las ventajas monopolísticas de las patentes, las empresas no estarían incentivadas a invertir ingentes sumas en investigación y desarrollo de nuevos productos.  Es evidente que las empresas tendrían pavor en desarrollar tecnologías, pues los competidores, no teniendo que recuperar costes de I+D+i, podrían legalmente vender los mismos productos  a precios más bajos y así despojarle ilegítimamente su cuota de mercado.

  • El secreto industrial sería un instrumento habitual para tutelar el uso exclusivo de la tecnología, mermando una de las principales funciones sociales de las patentes, la difusión del conocimiento.

Del mismo modo que si no existieran los bancos, nosotros protegeríamos nuestros ahorros debajo del colchón.   Igualmente, los principales los key players del saber, no existiendo mecanismos legales para proteger los derechos de las invenciones, recurrirían a tutelar  la tecnología mediante una protección de hecho.

Pues no existiendo el sistema de patentes, tampoco existiría la publicación de las mismas. Además, el pavor de que las ideas sean “robadas”,  reduciría importantemente las publicaciones universitarias.

En cualquier caso,  el know how  permanecería blindado en los laboratorios de las universidades o de las empresas y se produciría  un colapso general en la difusión de la ciencia y el conocimiento a la sociedad.

 

Estos motivos nos obligan no solo a aceptar las patentes como un mal necesario, sino a reconocer la función social de las mismas.

Por tanto, la problemática no reside en discutir la legitimidad de las patentes y sus principios inspiradores, reside en que leyes de patentes benefician los intereses  de las multinacionales y no tutelan suficientemente a los usuarios y pymes.

Ni que decir queda que existe un inmenso abanico de instrumentos para crear un sistema de patentes más exigente y justo, en el cual Microsoft no pudiera patentar el doble clic o Intellectual Ventures no denunciara a diestro y siniestro por vulnerar las patentes más disparatadas. Desgraciadamente son soluciones impracticables en la actualidad, pues son los poderosos lobbies empresariales a tener la sartén cogida del mango.

 

Antonio Rodríguez Hita es consultor legal en propiedad intelectual en España e Italia, país donde vive. Es especialista en la tutela de patentes, marcas y copyright, así como en la negociación de contratos de transferencia de tecnología. Desde 2012 es responsable de Hita Solutions. Más información sobre Antonio

Sobre el autor de este artículo

Antonio Rodríguez Hita

Antonio Rodríguez Hita es consultor legal en propiedad intelectual en España e Italia, país donde vive. Es especialista en la tutela de patentes, marcas y copyright, así como en la negociación de contratos de transferencia de tecnología. Desde 2012 es responsable de Hita Solutions.