Innovación

Monsanto usará la inteligencia artificial para proteger los cultivos

Escrito por Marcos Merino

La polémica multinacional se asocia con Atomwise para acelerar el desarrollo de productos contra plagas recurriendo a algoritmos de aprendizaje profundo.

Monsanto, la controvertida compañía de biotecnología alimentaria cuya marca se haya estrechamente unida al uso y fomento de los transgénicos, ha empezado ahora a invertir en una nueva tecnología con la esperanza de que le permita proteger los cultivos de forma más rápida y barata: la inteligencia artificial.

La multinacional estadounidense propiedad de la farmacéutica alemana Bayer, ha anunciado un acuerdo de colaboración con Atomwise para que ambas empresas empiecen a investigar juntos la aplicación agrícola de la AI. Atomwise ya venía utilizando la inteligencia artificial para acelerar el desarrollo de medicamentos contra enfermedades como el ébola, la leucemia o la esclerosis múltiple. Ahora, los potentes algoritmos de aprendizaje profundo de su tecnología AtomNet pasarán a analizar millones de moléculas de productos de protección de cultivos.

Jeremy Williams, responsable de innovaciones para la productividad agrícola de Monsanto, explica que “cada temporada de cultivo, agricultores de todo el mundo tienen que desafiar nuevas plagas, pero un producto de protección de cultivos estándar puede tardar hasta 11 años y costar más de 250 millones de dólares antes de estar disponible para comercializar. Resulta crítico descubrir nuevas soluciones de protección de cultivos a un mayor ritmo”.

Abraham Heifets, CEO de Atomwise, explica por su parte que “alimentar a una población en constante crecimiento constituye una prioridad sanitaria urgente a nivel mundial, lo que nos obliga a utilizar todas las tecnologías disponibles. Estamos tomando todo lo que hemos aprendido de la lucha contra enfermedades humanas mortales usando AI para combatir plagas destructivas que afectan a nuestro suministro de alimentos“.

Así, gracias a la tecnología de inteligencia artificial, ambas compañías podrán analizar millones de moléculas, agilizando la investigación: en lugar de recurrir al constante ‘ensayo y error’, podrán simular las interacciones entre las mismas y predecir cuáles de ellas podrían tener un efecto positivo sobre el control de enfermedades e insectos.

Vía | St. Louis Business Journal

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.