Innovación

Misión Rosetta: un gran éxito rodeado de dudas sobre el futuro de Philae

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Escrito por Mihaela Marín

Hace más de 20 años, la posibilidad de que un dispositivo construido por el hombre aterrice en un cometa para medir su nivel de actividad mientras se dirige hacia el Sol se iniciaba como otro proyecto científico incierto que intenta descifrar el misterio del origen de  los planetas. La espera ha valido la pena, y ahora, la Agencia Espacial Europea celebra el gran logro de poder recibir las primeras imágenes desde unos de los cuerpos celestes cuyo núcleo todavía guarda los indicios del comienzo de la vida en la Tierra.

Un aterrizaje que entra en la historia de las misiones espaciales

El miércoles a las 17:03 hora peninsular española, tal como estaba previsto, el módulo Philae se desprendió de la nave Rosetta y después de un descenso que duró siete horas, aterrizó sobre la superficie del cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Es por la primera vez en la historia de las misiones espaciales cuando una nave consigue soltar un módulo robotizado en el suelo de un cometa que viaja por el espacio rotando sobre sí mismo a unos 18 kilómetros por segundo.

Las expectaciones eran muy altas, tanto en el centro de control de Darmstadt, en Alemania, así como en las otras estaciones de seguimiento de la Agencia Espacial Europea, donde los equipos siguieron con mucha inquietud lo que iba a convertirse en un acontecimiento único.

Después de que fuera liberado por la nave Rosetta, Philae inició la caída hacia la superficie del cometa a una velocidad de un metro por segundo, hasta un lugar llamado Agilkia. A pesar del hecho que está situado cerca de una depresión llena de grandes rocas y acantilados, la zona del aterrizaje fue considerada desde el principio una de las mejores para que el módulo llevara a cabo las operaciones previstas. Lo único que faltaba descubrir, una vez iniciado el descenso, era si la dirección de Philae era buena, puesto que una vez soltado no había otra forma de corregir su trayectoria.

Otro problema que había sido detectado un día antes del lanzamiento fue un motivo más para levantar la preocupación entre los miembros del equipo que coordinó la misión:

El propulsor de gas frío en la parte superior del módulo de aterrizaje no parece estar funcionando, así que tendremos que confiar plenamente en los arpones que se aferrarán a la superficie de 67P”, declaró Stephan Ulamec, uno de los responsables de la misión.

Uno de los mayores riesgos era que el módulo rebotara al tocar la superficie del cometa y se perdiera en el espacio. Por suerte, al cabo de siete hora de descenso, Philae confirmó el aterrizaje con un retraso de 28 minutos, que es lo que tardan las radioseñales en recorrer los 510 millones de kilometros hasta la Tierra. La alegría compartida por todos los equipos que dirigieron la misión fue muy intensa, pero de corta duración. Los ingenieros tenían que comprobar que el anclaje se había producido según estaba previsto.

Las primeras imágenes mostraron que Philae sobrevivió a la caída pero los arpones no se habían disparado, lo que provocó que el módulo se quedará fijado a la superficie del cometa por los pernos que le atornillaron de forma automática las tres patas al suelo.

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Imagen Una vista panorámica de los alrededores de Philae anclado a  la superficie del cometa 67P. En algunos de los cuadros son visibles partes del módulo robótico

El fallo de los arpones hizo que Philae rebotara tres veces

Los datos recibidos desde la superficie del cometa 67P a través de la sonda Rosetta confirmaron las primeras sospechas de los científicos. El equipo informó a través de Twitter que los análisis magnéticos revelaron tres aterrizajes provocados por un fallo en los arpones que hizo al módulo rebotar varias veces hasta sujetarse a la superficie:

El primer rebote duró una hora y 50 minutos y el segundo siete minutos”, explicó Stephan Ulamec.

Los científicos tampoco tenían muy claro donde se había ido a parar exactamente, pero después de analizar los datos de campo magnético enviados por el robot se consiguió hacer una reconstrucción de su llegada a la superficie del cometa. Según las declaraciones de Philippe Gaudon, el jefe del proyecto Rosetta del Centro Nacional de Estudios Espaciales de Toulouse( Francia), Philae está “probablemente en una pendiente pronunciada” que “parece rodeada de acantilados”.

De acuerdo con los responsables, después de rebotar dos veces, el módulo se colocó en la sombra de un acantilado, a un kilómetro del lugar elegido para el aterrizaje. La zona no recibe demasiada luz solar, lo que podría dificultar la recarga de las baterías:

La batería tiene una carga limitada  y los paneles solares no están iluminados, por eso no sabemos con precisión cuánto tiempo durará”, explicó Fred Jansen, otro de los coordinadores de la misión.

Se destaca un riesgo de falta de luz que podría dejar la batería principal sin energía en muy poco tiempo. De hecho la batería primaria con la que hizo las maniobras de separación de la nave Rosetta le durará 60 horas. Aún así, los científicos mantienen la confianza declarando que si Philae se quedara sin energía sería un apagón temporal. A medida que el cometa se acerca al sol, hay más probabilidades de que los paneles solares reactiven al robot.

De momento Stephan Ulamec descarta un intento de mover el robot a una zona más favorable puesto que el sitio está mal iluminado y podría haber otro riesgo de rebote. A pesar del fallo técnico producido, Philae se encuentra estable y está enviando imágenes.

Según se ha informado, en esta primera fase de experimentos, que durará cerca dos días y medio, los científicos se centrarán en tomar imágenes panorámicas del lugar de aterrizaje y analizar la composición de la superficie del cometa con el fin de entender mejor la formación de los planetas o el origen del agua en la Tierra.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.